El nuevo paradigma de la presión en bloque alto

El bloque defensivo es un término que se utiliza para nombrar la figura que un equipo tiene organizada en el momento que se encuentra sin balón.

A día de hoy se pueden diferenciar tres bloques defensivos denominados:

  • Bloque bajo: cuando el equipo se encuentra organizado en un espacio cercano a su portería.              
  • Bloque medio: cuando se encuentra posicionado cerca de la línea del centro del campo.
  • Bloque alto: cuando el equipo está organizado cerca de la portería rival con intención de recuperar, en esa zona, la posesión del balón. 

Básicamente consiste en una organización de los jugadores de forma compacta y equilibrada tanto en las distancias horizontales como en las verticales, lo que viene siendo amplitud y profundidad. 

En la temporada 2019/2020, se produjo una modificación de la regla 16 en el reglamento por parte de la International Football Association Board que decía que, en el saque de meta, el balón estará en juego una vez haya sido tocado y se mueva con claridad, sin que sea necesario que salga del área de penal.

A raíz de este cambio, parece que, según estadísticas de las plataformas especializadas en datos y vídeos, existe un mayor número de acciones de presión alta por parte de los equipos. Estos indicadores podrían interpretarse de diferentes maneras ya que, por un lado puede ser que los equipos han decidido avanzar su posición hacia esta presión alta, ya sea porque realizan el saque más cercanos a su zona de portería, o bien, porque los equipos en posesión del balón han decidido iniciar más veces en corto debido al cambio del reglamento.

Sea como fuere, el trabajo a realizar cuando se quiere que el equipo realice una presión en bloque alto, requiere de un estudio pormenorizado de las nuevas situaciones que se producen con este cambio y en este artículo vamos a intentar desgranarlo.

Ventajas e inconvenientes

En primer lugar, deberemos analizar cuales son los pros y los contras que encontramos a la hora de realizar una presión en bloque alto.

Dentro de las ventajas podemos observar que, si se produce una mala acción técnica por parte de los atacantes, es decir, un fallo en un control o en un pase, esto puede propiciar una recuperación de balón cerca del área rival y con el equipo defensor totalmente desorganizado. Esta recuperación puede llegar a generar un penalti o una falta cercana al área que podría resultar beneficiosa para el equipo que ha recuperado el balón o bien, terminar en gol.

Un inconveniente a destacar sería que, al haber más distancia entre los jugadores atacantes que se encuentran dentro del área y los que están fuera, se genera más espacio y más tiempo para iniciar el juego con ventaja, ya que antes, al encontrarse todos fuera del área, la distancia era mucho menor.

Otro inconveniente, en este caso para el equipo defensor, es que el inicio del juego puede comenzarse desde el carril central, y no desde los exteriores como pasaba antes del cambio del reglamento.

El pase que se produce para el inicio del juego, normalmente realizado por el portero, es menos arriesgado puesto que su compañero puede estar para recibirlo a escasos centímetros de él.

Por otro lado, si el rival acumula muchos jugadores en ese inicio del juego, pueden crear superioridad numérica fácilmente y, para contrarrestarlo, por parte del equipo defensor, habría que dejar la línea defensiva muy adelantada, con muchos espacios a la espalda y con menos efectivos. Si además, estos jugadores tienen un alto nivel técnico-táctico y se encuentran bien coordinados, pueden realizar un inicio del juego combinado y limpio, llegando a zona de creación y finalización en superioridad numérica y con el balón controlado para finalizar de forma sencilla.

Aprovecharse del reglamento haciendo uso de la norma de que no existe fuera de juego en el saque de meta, puede llevar a que un portero con buen desplazamiento en largo puede enviar el balón a un compañero en igualdad numérica, por ejemplo el delantero, y ganar la disputa al central con la consiguiente llegada al área rival en pocos pases y sin presión alguna.

Planificar la presión

Ya hemos dicho que el principal objetivo de un equipo cuando realiza la presión en bloque alto es obligar al rival a cometer un error y que esto permita generar una ocasión rápida de gol, ya que se encuentra cerca a la portería rival en el momento de la recuperación. También se podría centrar en dificultar el inicio del juego del rival para recuperar la posesión del balón en campo contrario. Algunos entrenadores definen la presión como una forma de atacar sin balón, ya que la intención del equipo es ir a por el rival, aunque este despojado del balón en ese momento, manteniendo una mentalidad ofensiva durante todo el partido.

Esa mentalidad de llevar siempre la iniciativa del juego requiere de un trabajo físico importante y constante en el tiempo, por lo que habría que trabajar muy bien en este aspecto, al igual que tener una buena plantilla de jugadores con niveles equilibrados y que a la hora de realizar alguna sustitución, no se viera perjudicado el nivel del equipo en el aspecto táctico.

¿Qué aspectos debemos dominar del juego?

A nivel defensivo individual, es necesario un buen control de los medios técnico-tácticos como pueden ser el acoso, la entrada, la anticipación y la interceptación.

Con respecto a los medios colectivos, es necesario cerrar bien líneas de pases, reducir los espacios, evitar que el rival progrese con el balón controlado y evitar que el contrario tenga la iniciativa del juego. Todo ello para provocar errores en el rival que permitan la recuperación del balón.

El conjunto de estas acciones requiere de un gran trabajo de mecanismos y coordinación entre jugadores, ya que el simple fallo de uno de los elementos puede acabar en una ocasión en contra.

Ejemplo de presión en bloque alto

Al ser una situación nueva y que lleva poco tiempo poniéndose en práctica, existen muchas variantes y formas de trabajarlo. Todo va a depender del sistema que utilice el otro equipo y el posicionamiento de los jugadores rivales. Vamos a proponer un ejemplo de presión, de los muchos que puede haber, suponiendo una colocación de los jugadores y cómo se podría llevar a cabo esa presión en bloque alto.

En primer lugar tenemos que definir cuál va a ser la estructura de 3 ó. 4 líneas defensivas que vamos a colocar en el campo en el momento de saque de meta del rival, algo similar a lo que aparece en el gráfico. En la primera línea se encuentra el delantero, en inferioridad numérica con los jugadores encargados de realizar el saque de inicio. En el caso del gráfico, son dos centrales los que se encargan del saque (más el portero). 

A continuación en la segunda línea de presión existirá igualdad numérica de jugadores. En el caso del gráfico hay 4 jugadores emparejados con sus rivales.

En la última línea, podemos ver como existe una superioridad numérica, con un jugador más por delante de los centrales.

Podemos añadir como última línea defensiva a nuestro portero. 

¿Cómo iniciar la acción defensiva?

Supongamos que el portero envía el balón a un defensa central (número 4 Azul), el delantero (número 9 Rojo) tendrá que realizar un movimiento circular intentando cortar la línea de pase con el portero y el central del lado opuesto (5A). Si el poseedor de balón realiza una conducción deberá ir al acoso para intentar recuperar el balón.

  • El extremo izquierdo (7R) deberá realizar un marcaje al lateral derecho (2A) para evitar que reciba un pase y, en caso de que lo haga, intentar interceptarlo, recuperarlo o dificultarle la progresión con la ayuda del poco espacio que tendrá entre él y la linea de banda. 
  • En caso de que el delantero (9R) no haya sido efectivo en la presión y el central (4A) progrese con el balón, será el extremo izquierdo (7R) el encargado de salir a evitar esa progresión pero siempre intentando anular la línea de pase con el lateral derecho (2A).
  • El medio centro (8R) en fase defensiva realizará marcaje al mediocentro (8A). A su vez, estará atento para que, en caso de que el delantero (9R) y el extremo (7R) no puedan evitar la progresión del central (4A), pueda salir a su encuentro.
  • El segundo delantero (10R) realizará un marcaje sobre el medio centro (6A). También puede ayudar a (6R) en caso de que sea superado por la línea de balón.
  • El mediocentro defensivo (6R) creará la superioridad numérica defensiva con los dos centrales (5R y 4R) para contrarrestar el ataque de los delanteros (9A y 10A).
  • Los defensas centrales (5R y 4R) realizaran marcaje al hombre de los delanteros (9A y 10A).
  • Los laterales (2R y 3R) realizarán marcaje al hombre a los extremos (11A y 7A).
  • El extremo derecho (número 11) basculará hacia el carril central realizando vigilancia al central (n numero 5) y lateral izquierdo (número 3).
  • El portero (1R) permanecerá adelantado para interceptar un posible envío a la espalda de la línea defensiva. Siempre debe estar calculando la capacidad de desplazamiento en largo del jugador en posesión del balón para evitar sorpresas. La comunicación constante con la línea defensiva es muy importante.

Este, simplemente es un ejemplo y una posibilidad dentro de todas las que pueden existir dentro de este momento del juego. Una vez que el balón y los jugadores empiezan a moverse, las posibilidades se multiplican y aquí es donde entra el trabajo del entrenador, que deberá estudiarlas con respecto al rival que se encontrará en el próximo partido y proporcionarle a sus jugadores las herramientas necesarias para contrarrestarlas. No obstante, sabemos que serán ellos al final los que tomen las decisiones para recuperar la posesión del balón, que es el principal objetivo en ese momento, por lo que además, en el entrenamiento, se deberán proveer las herramientas necesarias para comprender los fundamentos de la presión.

El día a día del Analista Táctico

Hace unos años, irrumpió en el mundo del fútbol la figura de un profesional que, a día de hoy, es imprescindible en cualquier cuerpo técnico que se precie. Es más, si nos asomamos a ver los componentes de cualquier equipo profesional, la necesidad que esta figura ha generado ha propiciado que su trabajo sea realizado por más de una persona, existiendo en algunos clubes varios de ellos con sus respectivos ayudantes. Por si no sabes de que puesto del cuerpo técnico estamos hablamos, nos estamos refiriendo al de analista táctico.

Al principio de los tiempos, las competencias del analista se basaban simplemente en la grabación de los partidos y en pasar un pequeño “report” a modo de resumen con las ocasiones que había generado su equipo y las que había sufrido durante el encuentro.

Actualmente, esa tarea es ínfima comparada con la cantidad de funciones y actividades que debe realizar un analista táctico.

En este artículo vamos a reflejar un ejemplo de la planificación diaria que lleva a cabo un analista táctico, teniendo en cuenta que esta función se puede dividir en varias personas, si hablamos de un equipo profesional, o, por le contrario, desempeñar menos funciones, en el caso de que trabaje en un equipo amateur, principalmente por la falta de tiempo y de medios.

La figura del analista táctico

El fútbol es un deporte que se compone de múltiples elementos que se deben tener en cuenta a la hora de conseguir el objetivo. Es por ello que los detalles son finalmente los que marcan la diferencia en el resultado.

Así que la principal característica que tiene que tener un analista táctico, es la de analizar en profundidad todos los detalles, desde los entrenamientos, hasta los partidos, pasando por cualquier situación en la que el jugador esté involucrado.

Empezando por el final, por la competición, podemos decir que el analista debe conocer la dinámica del juego hasta el punto de poder desgranarla y detectar la lógica del mismo con respecto al modelo de juego que propone el rival.

También debe realizar esta misma labor, pero con respecto al equipo propio, conociendo de antemano cuales son los principios que rigen el modelo de juego propuesto por su entrenador y que su cuerpo técnico lleva a cabo.

Además, debe ser tener conocimientos sobre la detección de talento y scouting para tener un control de todos los jugadores, y así poder añadirlos a su base de datos la cual será una valiosa fuente de información que poder consultar cada pretemporada, con el fin de poder aportar asesoramiento en la constitución de la plantilla de su equipo.

La irrupción del Big Data en nuestras vidas, hace que el analista deba de nuevo formarse para conocer el tratamiento de toda esa información a fin de encontrar indicadores de situaciones que le permitan profundizar en su investigación, con el objetivo de anticiparse a las situaciones que pueden ocurrir en la competición y, de este modo, ayudar a su equipo a conseguir la victoria.

Multitarea y multipersonas

Como se ha comentado antes, la cantidad de tareas que tiene que afrontar un analista, incluyendo la multitud de detalles que tiene que controlar en cada una de ellas, ha derivado en que la figura del analista necesite apoyo y asistentes que le ayuden en la realización del trabajo.

Los tres focos importantes a los que tiene que atender un analista o un departamento de análisis son: el equipo propio, el equipo rival y los jugadores de forma individual.

Dentro de estos aspectos podemos decir que se encuentran unos subgrupos como son los entrenamientos dentro del equipo propio y el Big Data, tanto del equipo propio como del rival.

Así que no es de extrañar que un cuerpo técnico multidisciplinar cuente a día de hoy con un analista de equipo propio, un analista de equipo rival y un técnico especialista en Big Data, con sus respectivos ayudantes en caso de que los haya.

Todo esto si no atendemos a que existen, dentro de la Dirección Deportiva, un secretario técnico y un conjunto de scouts.

Planificación del día a día

Con todo esto, y centrándonos solo en el puesto de analista táctico, vamos a detallar cuales son las tareas que se pueden llevar a cabo en este puesto, siendo conscientes de que, si contara con los ayudantes anteriormente mencionados, podría llegar a un mayor nivel de detalle en su trabajo.

Las funciones serían las siguientes:

  • Grabación de entrenamientos de equipo propio.
  • Análisis de entrenamiento de equipo propio.
  • Generación de base de datos de tareas a partir de las grabaciones de entrenamientos.
  • Análisis de equipo rival.
  • Gestión de datos de Big Data.
  • Creación de informes del equipo propio y rival.
  • Generación de base de datos de jugadores rivales para la dirección deportiva.
  • Creación de vídeos individuales para la mejora del jugador.
  • Análisis del rendimiento físico de los jugadores de forma conjunta con el preparador físico.
  • Análisis del comportamiento psicológico del jugador tanto en partido como en entrenamientos.
  • Creación de la charla colectiva del equipo propio y del rival.
  • Colaboración con otros departamentos, como pueden ser el médico o el jurídico, facilitando ciertas imágenes necesarias para desarrollar el trabajo en estas áreas.

Otro aspecto muy importante que debe tener en cuenta el analista en el momento de comenzar a trabajar dentro del cuerpo técnico, es que exista coherencia en el trabajo con el resto de roles. Para ello, es importante establecer unas líneas maestras a seguir por todos y que permitan seguir la misma senda, que será importante para la consecución del objetivo propuesto. La comunicación y la empatía son dos requisitos fundamentales para todos aquellos profesionales que van a conformar el grupo de trabajo. También ayudan las opiniones y la participación activa, aportando ideas y soluciones a las situaciones que se plantean.

Al igual que las funciones, la responsabilidad y las horas de dedicación a esta tarea han ido en aumento, entendiendo que la gran mayoría de los equipos han integrado esta posición dentro del cuerpo técnico, lo que iguala las fuerzas en el momento de competir.

La diversidad que existe entre los clubes del mundo en cuestiones de presupuesto, profesionalidad, medios materiales y humanos, hace que el analista tenga que ingeniarse la forma de encontrar soluciones a la mejora y eficiencia en su trabajo, utilizando en muchas casos elementos generalizados como software y herramientas que le ayuden en el día a día. Esta puede ser una planificación semanal tipo, de un analista táctico:

Como ha quedado reflejado en este artículo, la figura del analista táctico está adquiriendo una importancia y una relevancia cada vez mayor dentro del cuerpo técnico profesional. El departamento de análisis de los clubes profesionales está creciendo a unos niveles de desarrollo que hace unos años eran inimaginables, porque ni siquiera los entrenadores de primer nivel requerían la presencia de un analista táctico trabajando con ellos.

Ahora, con la llegada del Big Data, siguen ampliando el departamento con especialistas a la altura de los científicos de datos, que proporcionan una gran cantidad de información analizable, gracias a la ayuda de la tecnología que avanza a pasos agigantados y que facilitan el trabajo con esos software avanzados de inteligencia artificial.

Superioridad en el juego. Cómo sacar el máximo provecho

Atendiendo a la premisa de que el fútbol es un juego de colaboración y oposición, y que este artículo va a profundizar en las situaciones de superioridad numérica, se debe tener en cuenta que éstas juegan un papel muy importante a la hora de sacar ventaja con respecto al rival. Por lo tanto, hay que tenerlo en cuenta para el desarrollo de los jugadores y de su interpretación del juego.

Tener superioridad numérica a favor es un factor que, por supuesto, se debe entrenar en cualquiera de sus formas y con los principios establecidos que vamos a desarrollar a continuación.

Tipos de superioridad numérica

Paco Seiru·lo mantiene que existen 4 tipos de superioridades:

  • Superioridad Numérica: es aquella en la que el número de jugadores en posesión del balón que están en la zona activa del juego, es decir cerca del balón, es mayor que el número de rivales.
  • Superioridad Posicional: ésta hace referencia a que la posición de los jugadores en el campo es ventajosa con respecto a la de sus oponentes.
  • Superioridad Cualitativa: atiende a que la calidad individual o colectiva de los jugadores genera ventajas con respecto a sus rivales.
  • Superioridad Socio-Afectiva: se da cuando la relación entre los jugadores en posesión del balón se ve favorecida por el conocimiento o la compenetración existente entre ellos, lo que favorece sus acciones.

Cómo entrenar cada una de las superioridades

Superioridad Numérica

Posiblemente esta sea la más fácil de entrenar, ya que se puede cuantificar de forma objetiva si contamos los jugadores que están participando en la acción. Para dominar el juego y la posesión de balón, es importante que se busque la creación de estas situaciones ventajosas el que exista un mayor número de jugadores del equipo que está en posesión del balón. Si se profundiza un poco más en el estudio de esta superioridad, se puede deducir que es mucho más importante crear superioridad numérica en la fase defensiva que en la ofensiva. En pocas situaciones atacamos con un mayor número de jugadores que nuestro rival, ya que este se ha encargado de situar más jugadores en defensa de los que nosotros tenemos en ataque.

Aún así, es posible generar superioridades numéricas en ataque si se plantean entrenamientos orientados a ello.

Es cierto que, por la propia naturaleza del juego, existen zonas del campo donde las superioridades numéricas aparecen de forma clara, por ejemplo, en la zona de inicio se suelen producir situaciones de 4 defensas más portero contra dos o tres delanteros, propiciando esa superioridad de forma continua, siempre y cuando el rival no opte por realizar presión alta, en la que acumulará más jugadores en esa zona.

Para entrenar la superioridad numérica se pueden emplear rondos, juegos reducidos y partidos condicionados, creando grupos con mayor número de jugadores o con jugadores comodines que creen esa superioridad a los poseedores del balón.

Para aprovecharnos de esta situación en ataque, se deben emplear acciones en las que se pueda fijar al rival, dar buenas líneas de pase, desdoblamientos ofensivos, paredes y desmarques. En el aspecto defensivo mediante coberturas, marcajes y una buena defensa zonal.

Superioridad Posicional

Esta superioridad tiene su base en el juego posicional, el cual consiste en generarlas mediante el posicionamiento de los jugadores en el terreno de juego. Los jugadores deberán colocarse en el campo teniendo en cuenta la amplitud y la profundidad. Con la amplitud se obliga al rival a realizar excesivas basculaciones del bloque defensivo, con el consiguiente desgaste, generando la profundidad con espacios por fuera en el lado opuesto a la zona activa de juego.

También es necesario que los jugadores estén colocados a diferentes alturas y en diferentes pasillos para ir generando esta superioridad que posibilite avanzar de forma conjunta y organizada. Para lograrlo, hace falta entrenar a un ritmo alto de circulación de balón, jugar con el menor número de toques posibles, facilitar apoyos al compañero de forma constante con buena orientación corporal y una eficaz movilidad que ayude a ganar tiempo en la circulación. 

Superioridad Cualitativa

Esta superioridad consiste en emparejar a jugadores que superen en calidad a su rival, de tal forma que se obtenga una ventaja en el enfrentamiento 1×1, poniendo a disposición del equipo las habilidades técnicas y/o físicas individuales de cada jugador.

Para poder sacar provecho a esta superioridad se debería realizar un trabajo previo al partido durante el microciclo semanal. En primer lugar, se debería realizar un informe individual de cada jugador rival para descubrir sus fortalezas y debilidades. Después, analizar a aquellos de nuestros jugadores que se puedan enfrentar a ellos en las mismas zonas del campo y posicionarlos dispuestos a ganar la ventaja.

A continuación, mostrar en una sesión de vídeo las acciones del rival al jugador y explicarle en qué momentos y situaciones podrían ganar esos duelos con la capacidad técnica y física del jugador.

Por último deberíamos plantear entrenamientos que reproduzcan las acciones que puede que aparezcan en el partido. En ataque, se utilizaran regates y, en defensa, lo mitigaremos con una buena defensa individual para tener éxito y sacar ventaja.

Superioridad Socio-Afectiva

Aunque en esta superioridad es importante todo el aspecto técnico-táctico, como en cualquiera de las otras, es cierto que aquí se hace hincapié en las relaciones personales y de conocimiento del compañero para poder sacar ventaja de las situaciones.

La confianza, el conocimiento de las condiciones físicas y técnicas además de conocer con antelación cuál es la idea que tiene el compañero en ese momento, ayudan a que se vean beneficiados en la acción. Esto suele ser sinónimo de acierto en la toma de decisiones del jugador en el momento que se relaciona con su compañero, al cual conoce.

Para entrenar esta superioridad, el equipo se podría apoyar en la psicología o neurociencia, acudiendo a un especialista que ayude a detectar las relaciones interpersonales que hay dentro de la plantilla y de las que podríamos sacar beneficio. Con este proceso, se adjudican los pares que puedan relacionarse a través de combinaciones cortas o intermedias sacando rendimiento en cada partido.

Esto se puede entrenar, en un primer paso, con dinámicas de grupos, incluso con actividades lúdicas no orientadas a fútbol o ampliando este trabajo en tareas de juegos reducidos y partidos condicionados en fútbol, para intentar detectar cuáles son las relaciones que más se producen y se repiten en cada momento, obteniendo un resultado satisfactorio.

Conclusión

En conclusión, debemos reconocer que para ganar en cualquier juego que se precie se deben crear ventajas por parte de nuestro equipo con respecto al rival. Como se ha explicado en el artículo existen diferentes formas de hacerlo, consiguiendo superioridad en diferentes aspectos, que se pueden entrenar con nuestro equipo. Para terminar, nos gustaría citar unas declaraciones que realizó Paco Seiru·lo cuando era preparador físico del FC Barcelona en el año 2012 para la cadena de televisión ESPN, en las que dijo: “estas superioridades se disponen por la organización del espacio que tuvimos antes de perder el balón”. Esta reflexión ha dado paso a un nuevo paradigma reflejado en un estudio denominado “espacios de fase” al que haremos referencia en próximos artículos.

El 1vs1 en fútbol

Pocas situaciones en el juego son capaces de definir al fútbol mejor que la de dos jugadores enfrentados el uno contra el otro, con la intención de sobrepasar al adversario por parte del uno, y la de evitar que progrese por parte del otro. Si bien es cierto que este momento es uno de las más bonitos que se pueden ver en un partido, también se puede llegar a pensar que esta visión puede resultar simplista si analizamos todo lo que se produce alrededor de ella y todos los parámetros que se tienen que tener en cuenta a la hora de realizarla.

Por un lado, esta situación coloca al jugador en la tesitura de tener que tomar muchas decisiones de manera muy rápida y precisa, a la vez que tendrá que acertar en las soluciones necesarias para salir victorioso de esta circunstancia.

Tener esta habilidad desarrollada es muy importante, independientemente de la posición que ocupe en el campo, así como conocer todos los detalles de los medios técnico-tácticos para llevarla a su fin.

A veces, los entrenadores permanecen tan centrados en la táctica, que no se paran a observar, analizar y evaluar estas situaciones, olvidándose por completo de esta faceta. Sin embargo, tiene una importancia máxima en el juego porque, como se ha podido comprobar, los partidos se deciden en los pequeños detalles y esos detalles, en la mayoría de los casos, suelen estar propiciados por las acciones de 1vs1.

En este artículo, intentaremos profundizar en estas situaciones de 1vs1 tanto en el aspecto defensivo como ofensivo, para que podamos guiar a nuestros jugadores hacia una resolución satisfactoria para ellos.

Aspectos generales a tener en cuenta en el 1vs1 defensivo

En el momento en el que el jugador tiene que afrontar la defensa de un 1vs1, tiene que atender a los múltiples medios técnico-tácticos definidos, como son el acoso, la entrada, el marcaje, la interceptación, la anticipación, el despeje y la vigilancia.

Estos medios se pueden desarrollar hasta llegar al detalle en las reglas de actuación que puede utilizar el jugador para llevarlos a cabo con un resultado exitoso, pero seguramente esto nos llevaría hasta un artículo muy extenso, así que vamos a intentar recoger las condiciones más generales.

  • El primer aspecto importante es la distancia con respecto al balón y al oponente en el momento de afrontar la acción. Ajustarla en función del control de poseedor y la situación del campo será fundamental para un buen acercamiento.
  • En segundo lugar, tener una orientación corporal que permita al jugador una rápida disposición al cambio en caso de que la acción así lo requiera, colocando los pies uno delante del otro, de tal forma que se pueda orientar al rival hacia las zonas del campo que más nos convenga para la recuperación del balón. Todo esto va a depender de donde se esté afrontando el 1vs1, porque al rival lo podemos tener en frente, por detrás o desde un costado en diagonal.
  • A continuación, se debe ajustar la velocidad en función del control del balón por parte del poseedor y de su posición en el campo.
  • El siguiente punto a tener en cuenta es elegir, de forma acertada, el momento para realizar la acción. Ese timing acertado nos situará con ventaja para recuperar el balón.
  • No perder nunca de vista el balón evitará que caigamos en las fintas que pueda realizar el rival para intentar engañarnos restecto sus intenciones.
  • Actuar con valentía y decisión.
  • Analizar las características del rival para anticipar que acción va a realizar y poder contrarrestarla de forma satisfactoria.

Aspectos generales a tener en cuenta a la hora de entrenar el 1vs1 ofensivo

A la hora de afrontar un 1vs1 ofensivo, se pueden utilizar los siguiente medios técnico-tácticos, como el regate, la finta, la conducción, o la protección del balón (cobertura ofensiva).

Las condiciones generales para actuar en estos aspectos son:

  • Detectar en que parte del terreno de juego nos encontramos para seleccionar la acción a realizar. No es lo mismo estar dentro del área propia, que cerca del área rival.
  • Pensar antes de recibir el balón, seleccionar qué vas a hacer y llevarlo a cabo sin dudar permitirá al jugador ser directo y decidido.
  • Ajustar bien el espacio y el tiempo de realizar la acción, con buenos cambios de ritmo que dificulten la actuación del defensor.
  • Dominar con destreza todas las superficies de contacto.
  • Analizar al oponente para ejecutar la acción necesaria en cada momento, considerando la orientación corporal, la acción que se va a realizar posteriormente y el riesgo que conllevará al equipo propio.

La importancia de las correcciones en estos entrenamientos

Un aspecto muy importante dentro del entrenamiento de estas situaciones, es el apartado de las correcciones hacia los jugadores. En la mayoría de los casos, estas situaciones se suelen entrenar de un modo analítico en sesiones individuales, lo que conlleva una cercanía entre el entrenador y el jugador.

Cuando un jugador forma parte de una acción individual en un contexto del mismo nivel, lo lógico es que haya una probabilidad similar de éxito que de fracaso, y es aquí donde cobra importancia el apartado de las correcciones, ya que va a condicionar totalmente el grado de aprendizaje.

Así que deberemos conseguir mejorar el rendimiento y aprendizaje del jugador, haciéndolo sentir más seguro y confiado en este tipo de acciones.

Hay que intentar que el jugador tome mejores decisiones y de esta forma potenciar sus puntos fuertes, no solo realizando observaciones sobre nuevos aspectos, sino sobre cosas que ya domina.

Este tipo de sesiones individuales es propicio para establecer un mejor vínculo personal y emocional entre el entrenador y el jugador, siempre y cuando lo realicemos de la forma más correcta posible.

Tenemos que tener siempre claro que las correcciones juegan un papel importante en el aprendizaje del jugador y que tenemos que tener en cuenta el modo y forma en hacérselas llegar. No se pueden realizar las indicaciones a todos los jugadores de la misma manera, ya cada uno necesita una forma de recibir ese impacto informativo, pero los siguientes puntos suelen poder aplicarse de forma general:

  • En principio deben ser de una forma clara y concisa, indicando la información justa y necesaria para el entendimiento del jugador. 
  • Hay que dar el feedback de manera continuada sin llegar a sobre pasar la información que estamos dando al jugador y dejando en muchos casos que se equivoque, porque el error es de los mejores maestros que puede tener un jugador.
  • La amabilidad por delante de cualquier cosa, porque está comprobado que utilizar gestos intensos o un tono de voz alto no va a ayudar al jugador a comprender mejor lo que se quiere transmitir; captar la atención con educación resultará más efectivo.

Conclusiones

Llegado a este punto, se puede concluir que teniendo en cuenta todos estos aspectos de las situaciones de 1vs1 en fútbol, el mejor jugador para enfrentarlas de forma satisfactoria no es el que mejores condiciones físicas tiene, sino aquel que es capaz de analizar la situación y al rival, seleccionando la opción más correcta con respecto a ella y saliendo victorioso de la acción.

Cómo conectar con los jugadores durante la temporada

Algunos jugadores pueden ver a su entrenador como el peor de sus enemigos, alguien que ha venido a imponerles las normas y a ir en contra de todo lo que proponen. Aunque a priori, esto pueda parecer algo horrible, es una gran etapa de aprendizaje para el técnico, forma parte del proceso de enseñanza y aprendizaje natural en el que, por supuesto, también aparecen momentos buenos que quedaran para el recuerdo.

Para que un entrenador pueda conectar al máximo con sus jugadores, debe ponerse en la piel del jugador, ser empático y, en caso de que haya practicado fútbol en el pasado, tiene que reflexionar sobre cuando él era jugador, ¿qué pensaba del entrenador cuando iba a entrenar? Seguramente, algo parecido a lo que piensa él en este momento, simplemente por la edad o por la influencia del entorno.

Ponerse en esta situación ayuda a entender qué cambios está sufriendo el jugador y a acompañarlo en su proceso de aprendizaje.

Este proceso es complicado porque el entrenador está educando al jugador en una inteligencia emocional que generalmente él no ha recibido, debido a la brecha generacional existente entre ambos. Además, tenemos que tener en cuenta que se está educando a unas personas en un presente muy avanzando, implantados en un sistema social en el que prima la inmediatez y con una incertidumbre de cara a un futuro impredecible.

Por ello, el entrenador tiene que aprender a conectar con la plantilla desde el primer momento, no solo le sirven unas buenas sesiones de entrenamiento o excelentes planteamientos tácticos, puesto que si no se consigue llegar a un ambiente de equilibrio con la plantilla, el mensaje no llegará y no creerán en cual es el camino correcto.

A continuación, vamos a detallar cuales son las claves para gestionar bien tu relación con el jugador en el momento de tener una charla individual con él.

Hay una serie de cualidades que el entrenador tiene que poseer para poder guiar a un grupo de personas por el buen camino y que se presupone que tiene interiorizadas, como son la responsabilidad, el liderazgo, el sacrificio, la preparación, la sinceridad, seguridad en sí mismo y en su trabajo, capacidad de comunicación, de tomar decisiones acertadas y de ser lo más justo posible en todo momento.

Hasta ahí todo es correcto, pero a día de hoy, lo que funciona en la educación del jugador son dos cosas básicas, el sentido común y el estado de ánimo. ¿Qué necesita el jugador actual? Pues necesita un entrenador de muy buen humor, con una visión positiva de las cosas y sin más preocupaciones que las que se producen en este momento presente, en el ahora, sin mirar al pasado ni al futuro, concentrado en el día a día.

Ver las cosas desde el punto positivo, ya que si no hacemos esto, va a ser difícil entendernos con nuestros jugadores. Bien es cierto que los jugadores, en la mayoría de los casos, son egocéntricos, impulsivos, viscerales, les cuesta aceptar la critica y dominar la frustración. Pero no podemos olvidar que también son sacrificados, creativos y con una gran capacidad de colaboración entre ellos. Sus momentos suelen ser muy cambiantes, van de un extremo a otro emocionalmente, porque durante los partidos y los entrenamientos se producen situaciones de alto estrés competitivo. Por tanto, en la mayoría de los casos, lo que necesitan es que el entrenador les transmita calma y les haga ver que, por supuesto, como todos, tienen derecho a equivocarse y a aprender del error.

También es necesario el sentido común. Los entrenadores no tienen porque saberlo todo, pero en la mayoría de los casos, todo se puede resolver con sentido común. Tener una mente práctica, lógica y abierta a los cambios constantes que se producen a día de hoy, ayudará en la faceta educadora del entrenador. 

Otro punto a tener en cuenta, es saber que el jugador, como cualquiera de nosotros, necesita su espacio. No podemos estar agobiándolo con preguntas e indicaciones en todo momento, hay que respetar los ritmos de cada individuo, aportando mucha calma y tranquilidad a las situaciones que se generan, tanto en partido como en entrenamientos, dejando los canales comunicativos abiertos, para que en el momento que necesiten ayuda del entrenador, sepan que está dispuesto a escucharlos y asesorarlos. 

Hay que establecer un vínculo real con el jugador, en el que vean al entrenador como un apoyo para su crecimiento personal y profesional,  donde ellos puedan acudir cuando las cosas no van bien, y por qué no, cuando las cosas les están yendo de forma correcta y les puedan ir mejor aún. Por eso, el entrenador tiene que mostrar interés por todo aquello que les gusta, por sus objetivos, por su situación familiar, etc.

El jugador se tiene que sentir respetado y escuchado. A veces los entrenadores no hablamos con ellos con la intención de entenderlos, lo hacemos desde el punto de vista de la imposición y la verdad absoluta, y eso no es recomendable. Frecuentemente, se suele cargar al jugador con cantidad de etiquetas que lo que provocan es que cerremos la vía de comunicación con él, ocasionando que el jugador se encierre en si mismo y no escuche ni consejos ni indicaciones que el entrenador le transmita. Hay que intentar no juzgarlo constantemente, porque esto nos va a acercar a él creando un canal de comunicación fluido y estable para nuestra relación. 

Las decisiones han de tomarse con perspectiva, esto permitirá encontrar el equilibrio para gestionar con éxito los retos que se planteen con los jugadores. Las claves para esta visión es detectar cual es el papel del entrenador dentro de la situación, ser optimista y evaluar los pros y los contras.

El entrenador tiene que armarse de paciencia, entender las situaciones de estrés por las que pasan todos los jugadores, y aceptar los cambios de humor por los que pasa en estas situaciones, no tomando las cosas como algo personal, ya que realmente no es nada contra el entrenador, es algo emocional.

Otro aspecto a tener en cuenta a la hora de conectar con tus jugadores es hacerles cómplices del trabajo. El jugador de fútbol moderno es un jugador que ha evolucionado con este deporte y con la tecnología. El jugador de hoy en día, necesita información, necesita conocer qué pasa en el juego y comprender por qué suceden las cosas. El jugador de hoy en día ha subido su nivel de conocimiento del juego, por lo que no es baladí que participe del trabajo, pedirle ayuda para que te de su opinión sobre las situaciones que aparecen en los partidos, para que cuente en qué posición se siente más cómodo, en qué circunstancias disfruta más jugando, etc. y eso lo enriquece tanto a él como al entrenador.

Nunca se debe faltar a la palabra o engañar a nadie, y menos a un jugador. Hay que ser consecuente con los compromisos que se adquieren con la plantilla. Si no está claro que puedas cumplir algo no se deben hacer promesas, ya que se perderá la credibilidad y la confianza que puede tener el jugador en el entrenador.

Todos estos puntos se recogen dentro de una nueva corriente de enseñanza que se puede aplicar perfectamente al entrenamiento deportivo, promulgada por la psicóloga Jane Nelsen y denominada disciplina positiva. La disciplina positiva defiende que una educación que no se centra en el castigo, sino en el respeto entre personas y en resaltar la consecución de logros y los aspectos positivos del individuo en lugar de resaltar los errores que se cometen. Además, intenta desarrollar una metodología de disciplina eficaz, trazando objetivos y centrándose en las soluciones a los problemas con los que se encuentran en las diferentes tareas. Un nuevo método que abre las posibilidades a una nueva estrategia de enseñanza adaptada a la nueva era, en la que el entrenador de fútbol debe encontrar su lugar.

La posesión del balón en busca de sentido

Mucho ha evolucionado el fútbol en los últimos tiempos y en diversos aspectos, desde los sistemas que podemos ver en los partidos hasta las herramientas que se utilizan en el análisis, hasta la metodología del entrenamiento.

Esto ha quedado reflejado en la gran diversidad de modelos de juego de los que se pueden disfrutar, viendo a multitud de equipos muy dispares en sus planteamientos.

Por ello, el entrenador tiene que actualizarse con las nuevas técnicas de entrenamiento y, de esta forma, no quedar obsoleto, intentando llegar a conseguir que su equipo ponga en práctica uno de esos modelos de juego tan atractivos y novedosos.

Si dentro del modelo de juego nos centramos en la posesión del balón, mucha gente lo verá como algo sin sentido, y con la intención de parecerse a otros deportes, como pueden ser el balonmano, realizando pases en corto a los compañeros que se encuentran más cerca sin ánimo de progresar. Nada más lejos de la realidad. Esta manera de jugar es mucho más profunda e interesante de lo que algunos piensan, así que vamos a intentar resumir en este artículo los aspectos más importantes para conocerlo.

¿Qué es el modelo de posesión de balón?

Este modelo de juego nace de la necesidad intrínseca del jugador de estar en contacto con el balón la mayor parte del tiempo en un partido, de ser poseedor del elemento principal de este juego. Una definición fácil y sencilla de entender con respecto a la posesión de balón, podría ser que es una acción realizada por dos o más jugadores que consiguen pasarse el balón evitando que el contrario se haga con el control del mismo.

Jugar con el estilo de posesión de balón es mucho más que tener el control del balón durante el mayor tiempo posible. Y no es suficiente entrenarlo con la simple indicación de que el balón tiene que ir a ras de suelo. Porque el hecho de tener el control del balón todo el tiempo, no implica el tener la posibilidad de hacer gol, que es el fin de este juego. No hay que olvidar que todo juego tiene una meta, un objetivo y en el fútbol gana el equipo que mete más goles que el adversario, así que, independientemente del modelo de juego que utilicemos, no podemos olvidarnos nunca de esta regla de oro, aunque parezca que jugar con la posesión de balón implique olvidarse de ello.

Jugar con la posesión de balón para tener un resultado efectivo, implica pasar por tres fases: mantenimiento del balón, creación con progresión y finalización.

Ahora la pregunta que todo el mundo se suele hacer es, ¿quién tiene controlado el balón durante más tiempo tiene el control del partido y la seguridad de que va a ganar? La respuesta es no al 100%, pero sí se puede decir que la posibilidad de conseguir la victoria es mayor, porque si se es capaz de realizar un buen uso de esa posesión, aparecerán muchísimas más opciones de finalización en la portería rival.

Además, el equipo que se encuentra más tiempo sin tener el balón, tiene un desgaste físico mayor, con lo que comete más errores tanto en defensa, en el tema de organización, como cuando está en ataque con fallos en pases y controles.

¿Qué hay que tener en cuenta?

A la hora de llevar a la práctica este modelo de juego, es importante tener muy presentes los siguientes aspectos:

  • Capacidad de lectura del juego en cada momento, detectando qué es lo que sucede en él y anticipándose a lo que pueda ocurrir.
  • Agilidad mental a la hora de estar constantemente pensando antes de que se produzca la acción para, una vez más, conseguir anticiparse.
  • Jugadores que tengan múltiples soluciones en cada situación del juego y sean capaces de tomar la decisión óptima en cada momento a un ritmo de juego cada vez más alto.
  • Ser protagonista en el partido, queriendo tener el balón el mayor tiempo posible.
  • Tener jugadores técnicamente capaces de tratar el balón con calidad, ya que, evidentemente, si se producen muchas imprecisiones en los pases, puede influir de forma negativa en el desarrollo de este modelo de juego.
  • Aumentar la posesión del balón de forma progresiva, desde el momento que se empieza a entrenar hasta que termina la temporada, se ha tenido que apreciar un aumento de este tiempo.
  • Ser pacientes tanto a la hora de avanzar en el proceso de implantación de esta forma de jugar, y también serlo cuando se está compitiendo, al seleccionar el momento que hay que pasar de una fase a otra.
  • La orientación corporal es fundamental para ganar tiempo y espacio a la hora de sacar beneficio a las acciones que se presentan en el partido y con respecto a los adversarios.
  • Utilización de las dos piernas en todo momento, ayudará a un ritmo alto de juego.
  • Capacidad de trabajar con éxito en espacios reducidos.
  • Dar tensión en el pase y precisión a la hora de enviar el balón a un compañero para que llegue en las mejores condiciones posibles y con el timing correcto.
  • Creación constante de líneas de pase para que el poseedor de balón tenga al menos 3 ó 4 posibles receptores a diferentes distancias y se pueda dar continuidad a la posesión del balón.
  • Distancia correcta con respecto al poseedor para no atraer rivales a zonas que puedan ser perjudiciales a nuestros objetivos.
  • Ser capaces de solucionar situaciones de igualdad y superioridad numérica como pueden ser 1×1 y 2×1 mayormente.

Un aspecto importante es el tiempo que no tenemos el balón. Dentro del modelo de juego con posesión, hay que tener en cuenta el momento que nos encontramos desposeídos del balón, y organizar una estructura para poder recuperarla de forma efectiva y que nos permita volver a disfrutar de la posesión. 

Lo lógico sería que se trabajara una forma de recuperar el balón lo más rápido posible, ya que el eje en el que gira este modelo es la posesión y, cuanto menos tiempo estemos desprovistos del esférico, mucho mejor, pero esto depende de cada entrenador.

Para ello, es necesario una gran concentración e implicación de todos los jugadores. Si en este engranaje de recuperación hay un solo elemento que no participa o no lo hace a tiempo, el trabajo de los jugadores que si están implicados sirve para muy poco y puede generar un estado de frustración.

Esto puede realizarse de varios formas:

  • Manteniendo el bloque y acosando al rival para evitar que progrese mientras se organiza el equipo, a partir de ahí intentar recuperar el balón. 
  • Replegando hasta situarse por detrás del balón en un posicionamiento definido, como puede ser bloque medio o bajo. 
  • Ir a presionar, lo que algunos entrenadores definen como atacar sin balón, evitando que se produzca un lanzamiento en largo y bloqueando las líneas de pase cercanas. En esta última opción si no se consigue recuperar el balón en un tiempo de entre 5 ó 6 segundos, el equipo debería replegar rápidamente y posicionarse en bloque defensivo. 

Según estudios realizados, la posesión de balón ha sido uno de los estilos de juego que más crecimiento ha tenido en los últimos tiempos. Esto no quiere decir que sea un método infalible o que aumente el rendimiento del equipo, pero sí es cierto, que tener mayor tiempo el balón controlado aumenta significativamente una mejora en los resultados. Esto es totalmente lógico, ya que si no se tiene el balón, es imposible conseguir marcar gol. No obstante, no está realmente al alcance de todos, porque para lograrlo, hay que tener claros los conceptos que se han explicado en este artículo de forma resumida. 

La importancia de las charlas en competición

La comunicación, en cualquier aspecto de la vida, es fundamental para que se puedan entender los seres humanos. Esta herramienta tan potente que tenemos los entrenadores a nuestra disposición ayuda al entendimiento entre el cuerpo técnico y la plantilla de jugadores.

En el vestuario, antes de un partido, suele existir un clima de tensión y ansiedad provocado por los nervios que produce el empezar la competición. En el descanso, la situación puede tornarse positiva o negativa, dependiendo del resultado, al igual que al final del partido.

Es en estos momentos, donde el entrenador tiene que gestionar la situación de todos los componentes del equipo para que estén enfocados y tranquilos, y puedan rendir a su máximo nivel en cualquier función que tengan, ya sea como jugador titular, suplente o cuerpo técnico.

Tipos de charla

Existen tres tipos de charla en competición: la charla prepartido, la charla del descanso y la charla post-partido. Cada una de ellas debe tener una estructura y una duración determinadas para que surta el efecto deseado en cada uno de los miembros del equipo.

En estas charlas, sobre todo en la prepartido que es la que tenemos más tiempo para preparar, no es recomendable utilizar la técnica de la improvisación, ya que puede llegar a ser contraproducente si los jugadores detectan que no se ha invertido el tiempo necesario en prepararla.

Es cierto, que en las otras dos, descanso y postpartido, nuestro margen de maniobra es menor, disponemos de menos tiempo para organizarlas, aunque siempre se pueden ir recogiendo anotaciones durante el partido para tener una breve guía a la hora de exponer la información necesaria en ese momento.

Si es verdad, que existen unas consignas comunes para todas ellas, que son:

  • Brevedad: ninguna de las charlas pueden ser muy extensas, ya que el jugador pierde la atención plena a partir de los 12 minutos.
  • Claridad: se debe utilizar una forma sencilla de transmitir las ideas, utilizando un lenguaje directo.    
  • Exactitud: siendo precisos en los mensajes que hay que hacer llegar, para lanzar lo más importante en cada momento.

Estructura de la charlas

La charla Pre-Partido

En primer lugar se establecerá una hora de llegada al estadio, lo más lógico es entre una hora y una hora y media antes del inicio del partido, dependiendo de la edad de los jugadores y si el partido es en casa o fuera.

Unos minutos después de que todos los jugadores hayan llegado, estos entraran en el vestuario para comenzar a cambiarse y empezar a concentrarse en el partido. 

Una vez estén cambiados, comenzará la charla indicando cual es el 11 titular, siempre y cuando el entrenador no haya decidido colocarlo en un papel en el vestuario, si fuera así iríamos directamente al siguiente paso, que consiste en una breve introducción que durará unos 3 minutos, con la información general del partido y los objetivos que se desean lograr en el mismo. Así mismo, se deberá preguntar por el estado de salud de los jugadores, si todos se encuentran bien o si alguno de ellos tiene alguna molestia. Se concluirá esta parte con la alineación del equipo rival, para que conozcan cuales van a ser sus rivales directos durante el partido.

Después se pasará a recordar los aspectos tácticos más importantes que se han trabajado durante la semana, tanto a nivel de equipo propio como con respecto al rival, utilizando ejemplos de lo sucedido en las sesiones de entrenamiento de la semana, de esta forma los jugadores lo entenderán mejor.

A continuación se mencionarán premisas a nivel individual de cada uno de los jugadores que conforman el once inicial, pero sin dejar de lado a los jugadores suplentes, porque ellos participaran en algún momento del partido y deben conocer estas indicaciones. Para ello, se puede generalizar refiriéndonos al puesto específico y no nombrando al jugador en sí, así, por ejemplo, cuando tengamos que dar una instrucción al delantero pues no utilizaremos el nombre propio y sino que nos referiremos a “el delantero”.

El siguiente paso es centrarse en las acciones a balón parado, recordar de nuevo lo que se ha trabajado durante la semana en este aspecto, e indicar los detalles que nos otorgarán ventaja en estas situaciones.

Por último, se dedicarán unos minutos al aspecto psicológico del jugador, es aconsejable contar alguna anécdota, historia o situación similar por la que se haya pasado porque, de esta forma, es más fácil de transmitir y de imaginar que es lo que se quiere conseguir.

Intentaremos utilizar esta estructura establecida de forma continua en cada partido, es decir, preparar la charla en estos grupos y en este orden siempre. Primero la introducción, a continuación los aspectos tácticos propios, después la táctica del rival, posteriormente la información individual por puestos específicos, seguido de las acciones a balón parado y por último la parte psicológica. De esta forma el jugador se acostumbrará al orden y la disciplina dentro de la charla, conociendo en cada momento de que se va a hablar.

Para apoyar la charla, se pueden colocar previamente una serie de papeles en el vestuario con la información que queremos transmitir a modo de resumen, puede ser de forma gráfica para que tengan un refuerzo de forma visual. 

Charla del descanso

En este tiempo tan escaso del que dispone el entrenador para dar instrucciones debe ser aun más preciso, breve y exacto en lo que se quiere transmitir. 

Aquí habrá un porcentaje más alto de improvisación, pero se puede bajar si durante la primera parte hemos estado cogiendo anotaciones de los aciertos y los errores que el equipo ha realizado en este tiempo. Así que lo más importante es hablar en positivo, para evitar transmitir una sensación de pesimismo, por lo que se debe enfocar en las actuaciones que se han realizado bien y en aconsejar que hacer para evitar los errores realizados, pero sin nombrarlos.

Charla post-partido

En este aspecto hay dos corrientes de entrenadores: por un lado están los que, independientemente del resultado, evitan tener una charla después del partido porque creen que es el momento de dejar descansar al jugador después de la presión física y emocional que han sufrido durante la competición, y prefieren dejarlo tranquilo. Por otro lado, a otro grupo de entrenadores a los que les gusta tener una pequeña conversación con la plantilla al completo para dar ánimos en caso de derrota o reforzar aún más el buen trabajo realizado en caso de victoria. Todo ello dependerá del espíritu y la personalidad de los jugadores que forman el equipo.

Conclusión

En definitiva, una buena comunicación con tu equipo en el que todos hablen el mismo idioma, en cuanto a conceptos y estructura de las charlas, puede ser de gran ayuda para aumentar el rendimiento del equipo tanto en partidos como en entrenamientos.

Por ello, es importante saber comunicar y argumentar, evitando dar por supuestos conocimientos por parte de los jugadores, lo que nos ahorrará más de un conflicto entre entrenador y jugador.

El Modelo de Juego como guía para que tu equipo mejore

A veces los entrenadores no son conscientes de que su figura es la de un formador, una persona que además de enseñar a otras, tiene que llegar a algo más profundo. Es decir, además de transmitir unos conocimientos, estos deben estar sustentados en unos valores.

Un símil que puede hacer ver esta situación de forma muy clara es comparar a un entrenador de fútbol con un profesor de matemáticas. Como todo el mundo sabe, un profesor de matemáticas tiene un grupo de alumnos a los que tiene que enseñar un temario, por ejemplo sumar. Para ello, dispone de una guía o programa del cual va extrayendo el método y las pautas para que el alumno pueda aprender a sumar. Suele apoyarse en otras herramientas para el proceso de enseñanza-aprendizaje como son los ejercicios en clase y los deberes para casa. Por último, en el momento seleccionado, realiza una prueba de evaluación, denominada examen, para ver si su alumno ha adquirido el conocimiento propuesto.

Si nos fijamos en el entrenador para reconocer este proceso de enseñanza, simplemente hay que sustituir los alumnos por jugadores de fútbol, los ejercicios y deberes por las sesiones de entrenamiento y tareas, y la evaluación por el partido de competición. Pero, ¿dónde nos dejamos el temario?¿cuál es la guía que ayuda al entrenador a enseñar al jugador? Pues sin ningún tipo de dudas se llama Modelo de Juego.

¿Qué es un Modelo de Juego?

Un Modelo de Juego es el establecimiento de comportamientos que queremos que nuestro equipo tenga en las diferentes fases de las que se compone el juego de fútbol. Básicamente, es qué va a hacer el equipo cuando tenga la posesión de balón y qué, cuando no la tenga. Se deben incluir los momentos de transición entre estas dos fases y las acciones a balón parado. 

A todo esto se debe añadir el concepto de juego que tiene el entrenador, por lo que se define a este documento como algo muy personal, adaptado al pensamiento de cada uno y con una capacidad de escalarse y modificarse de forma abierta.

Es evidente que, aunque tengamos un Modelo de Juego amplio y bien estructurado, nunca podremos llegar a albergar la infinidad de posibilidades que se pueden dar en la competición, pero sí es cierto que por algo hay que empezar y que algo hay que tener para guiarnos en el objetivo de enseñar al jugador el mayor número de esas posibles situaciones.

¿De qué está compuesto?

El primer punto a tener en cuenta es el sistema de juego sobre el que se va a construir el modelo, si es cierto que se suelen tener varios como posibles variantes a la circunstancias que se presenten durante la temporada.

El segundo punto es conocer cuales son las fortalezas y debilidades de los jugadores que forman la plantilla, para poder desarrollar de una forma más acertada la idea de juego que hay que plantear. Una vez que las conozcas se debe definir el estilo de juego a trabajar, que puede ser apoyado en un juego combinativo o directo, aunque también se podría desarrollar uno mixto, con referencias a los dos estilos antes mencionados. Para conseguir un jugador total, este debe dominar todo lo que te demanda el juego en competición, que es mucho. Es necesario que controle el juego en corto y en juego directo, jugar por dentro y por carriles exteriores, defender en los diferentes bloques, alto, medio y bajo y tener así, el mayor número de soluciones posibles para las situaciones que te pueda plantear un rival.

A continuación, se establecen las zonas del campo y los carriles que se van a tomar como referencia para que de una forma geolocalizada se pueda explicar al jugador que tiene que hacer en cada momento dependiendo de donde se encuentre el balón, los compañeros y los rivales.

Con todo esto definiremos los principios que servirán de guía para la creación de nuestra planificación, tanto a nivel macro como a nivel micro con las tareas correspondientes.

  • Estos principios estarían divididos en generales, propios, circunstanciales, por líneas e individuales.
  • Los principios generales hacen referencia a la lógica interna del juego y son comunes a todos los equipos sin variar en ninguna circunstancia.
  • Los principios propios son aquellos que definen los objetivos de nuestro equipo en las diferentes fases del juego, como por ejemplo si decidimos inicio del juego en corto desde saque de meta o presionar tras pérdida de balón.
  • Los Principios Circunstanciales, como su propio nombre indica, están condicionados al rival, terreno de juego, etc… Por ejemplo si nosotros siempre salimos en corto en inicio de juego, pero llegamos a un campo de dimensiones pequeñas, pues decidimos que vamos a salir en largo para evitar situaciones de peligro cerca de nuestra área.

Una vez que tenemos todo esto definido, se pueden incluir tareas que nos sirvan de referencia para modificarlas de forma que las adaptemos  a nuestros objetivos técnico-tácticos y  un listado de acciones a balón parado que podamos ir utilizando a lo largo de la temporada.

¿Cómo empezar a crearlo?

El modelo de juego es un documento abierto, y debe tener la posibilidad de escalarlo y modificarlo, para sacarle el mayor rendimiento. Por lo que no se puede reducir a algo que no tenga esta posibilidad.

Se empezará con un documento en blanco. A partir de ahí, comenzar a introducir de forma detallada todo lo explicado en el apartado anterior.

Hoy en día existe numerosa información en libros e internet que te puede ayudar a establecer los mecanismos necesarios para crear un modelo de juego, y hay que tener en cuenta que su desarrollo no es algo automático ni lineal, es decir, podrás incluir cosas dentro del apartado de inicio de juego que podrás modificar en un futuro, porque has visto que existe otra forma mejor para plasmar tu idea y está adaptado a tus jugadores, por lo que suprimirás lo que tienes y añadirás algo nuevo.

La clave está en reconocer que necesita el equipo cada día en cada entrenamiento, y a partir de ahí ir trabajando y ajustando el Modelo de Juego para llegar a sacar la mejor versión de cada jugador.

Si todavía no tienes tu Modelo de Juego estructurado, hoy puede ser un buen día para empezar a construirlo. Con la ayuda de este artículo podrás dar los primeros pasos de forma general para llegar a conseguir un modelo de juego bien estructurado y ampliable, de manera que se pueda adaptar a los próximos equipos en los que trabajarás. Así que no lo dudes y ponte manos a la obra ya, darás un gran salto de calidad en tu carrera como entrenador.

La elaboración de este documento es apasionante, porque obligará al entrenador a formarse en cada momento, lo que lo hará reflexionar cada día sobre la forma óptima de conseguir una estructura organizacional colectiva de su equipo.

Las transiciones en el fútbol ¿existen o no?

Existe un mal endémico en fútbol que es la no definición de todos los conceptos y acciones en un vocabulario común. Si todos los técnicos utilizaran el mismo lenguaje, quizás sería más fácil pasar de entrenar un equipo a otro, ya que los jugadores entenderían lo mismo les entrenara el entrenador que les entrenara, pero quizás este puede ser tema para otro artículo.

En fútbol siempre se suelen dar dos situaciones bien diferenciadas, que son, cuando un equipo está en posesión del balón y cuando no lo está. Algunos entrenadores se refieren a esto de diferentes formas, por ejemplo, ataque o defensa, momentos con balón o momentos sin balón, y así con otras variantes.

El caso es que existe un lapso de tiempo indefinido entre que se tiene el balón y no se tiene, en el que la posesión del balón no es de nadie de una forma clara, y a eso se le llama transición.

La transición puede ser en dos sentidos, si el equipo tiene la posesión del balón y lo pierde, pasaría a llamarse transición defensiva, en cambio si se recupera la posesión del balón pasa a denominarse transición ofensiva.

Como comentaba antes, el tiempo de esta fase es indefinido, porque puede ser de 2 segundos o de 10 segundos, dependiendo de si en ese espacio de tiempo se acaba de definir el poseedor del balón o no. Lo que si está claro es que en ese momento que pasamos de una fase a otra, existe una desorganización clara y evidente que es de vital importancia, sobre todo en el aspecto psicológico del jugador, que debe adaptarse lo más rápido posible a la nueva situación que requiere el juego.

Hoy en día, influyen mucho el alto ritmo en el juego y los espacios reducidos en los que se acumulan los jugadores que disponen de menos tiempo para decidir y ejecutar. Es por esto que en los partidos actuales se producen cada vez más transiciones en el juego.

Aspectos a tener en cuenta

Si quieres analizar o trabajar las transiciones, ¿cuáles son los aspectos que debemos tener en cuenta?.

En primer lugar deberemos saber cual es el tipo de transición que se está produciendo, que puede ser pasar de defensa a ataque o de ataque a defensa. Como hacía referencia anteriormente, existen entrenadores que además identifican un tercer tipo de transición denominándola “transición tras acción a balón parado”.

En segundo lugar deberemos definir la zona del campo desde donde se produce la pérdida o la recuperación del balón, que puede ser en zona 1 o de inicio, zona 2 o de creación o zona 3 o de finalización. Estas zonas, como comentaba antes, también pueden ser definidas con otros términos.

Otro aspecto a tener en cuenta es la velocidad con la que se están produciendo las transiciones, que, a su vez, pueden ser a alta, media o baja intensidad. El tiempo siempre es importante para la ejecución.

El número de jugadores que intervienen en cada transición y el de pases que se realizan entre ellos, suelen determinar el tiempo y el resultado en esta fase del juego.

Además, la influencia del modelo de juego y los principios que se detectan al usar las transiciones es un elemento más que define esta acción.

Es importante conocer también, cual es el medio técnico-táctico que más se utiliza previamente al inicio de una transición que lleve a un final ventajoso.

Por último, el resultado del marcador y el minuto en el que se encuentra el partido, influye de forma importante en la forma de actuar ante una transición.

Datos sobre las transiciones

Resulta interesante analizar algunos datos sobre las transiciones, ya que según estudios realizados por diferentes instituciones del fútbol, se concluye que:

  1. Casi un tercio de los goles marcados en las grandes ligas europeas se consiguen mediante las transiciones, dato que supera ya al de goles obtenidos mediante acciones a balón parado, que son un cuarto del total.
  2. El número de jugadores que intervienen en transiciones con finalización de la jugada en gol suele ser de entre 3 y 4.
  3. Si la transición cuenta con un número menor a 5 pases y dura alrededor de 9 segundos, permitirá ser eficaz a la hora de finalizar en gol.
  4. El carril central es la mejor zona de influencia para utilizar a la hora de generar una transición exitosa.
  5. La acción técnico-táctica más utilizada antes de comenzar una transición exitosa suelen ser la anticipación y la interceptación.

Cómo entrenar las transiciones

Conociendo todos los aspectos a tener en cuenta y los datos que aportan una valiosísima información al respecto, se puede organizar el trabajo con nuestros jugadores a la hora de ejecutar una acción de este tipo de forma eficaz.

Para empezar, se debe tener en cuenta el modelo de juego y los sistemas que se utilizan para, a partir de ahí, estructurar el trabajo de las transiciones.

Se deberán establecer los principios que vamos a utilizar tras una pérdida o una recuperación de balón, así como en la zona que queremos ejecutar estos principios, no puede ser el mismo principio cuando se produce pérdida o recuperación en zona 1 dentro del área que en zona 2 en el medio campo.

Otro aspecto a tener en cuenta a la hora de trabajar las transiciones es el estudio del posicionamiento que tendrá la línea defensiva rival, esto quiere decir que hay que analizar la zona del campo donde se encuentra normalmente, cual es su actuación a la hora de la pérdida del balón (si se mantiene o repliega) y donde se encuentran los espacios libres, que puede ser a la espalda de los laterales.

Un factor muy importante en el juego es la anticipación y la lectura del juego, es decir, hay que conseguir, que los jugadores prevean que puede producirse una pérdida de balón en el momento de atacar y estar preparados para defenderse de una forma eficiente y efectiva.

Al igual que cuando se defiende, se tiene que estar preparado para que en el momento de la recuperación de balón se utilicen las herramientas correctas para atacar y sacar ventaja al rival.

Con el análisis de esta información, se puede determinar que existe una pequeña fase que se inserta entre el ataque y la defensa, que se puede entrenar con el equipo para sacar rendimiento y contrarrestar a los rivales.

Este apartado también hay que tenerlo en cuenta en el momento de analizar al rival, ya que permitirá organizar una estrategia tácticamente efectiva para conseguir nuestros objetivos, eso sí, cada uno la podrá valorar y llamar como quiera, hasta que no se establezca una nomenclatura común en nuestro querido deporte, el fútbol.

El entrenador mental de rendimiento

Si se comparan los componentes de los staff de los equipos de fútbol profesional de ahora, con los de hace unos años, se puede observar que han ido creciendo de forma paulatina en puestos de mucha especificidad. Ahora existen profesionales a los que nos resulta “normal” encontrar dentro de cualquier cuerpo técnico profesional ya sea de forma permanente o para situaciones concretas, como son los preparadores físicos, fisioterapeutas, readaptadores de lesiones, podólogos o cocineros. Pero sigue existiendo una disciplina que resulta extraña tanto para entrenadores como para jugadores, y se trata nada más y nada menos que del psicólogo.

La palabra psicólogo sigue produciendo rechazo para la mayoría de personas, ya que se tiende a relacionarla directamente con el tratamiento de problemas de diversa índole, como pueden ser adicciones o enfermedades psicológica. Pero realmente este no debería ser el enfoque que se le diera a este profesional dentro del deporte, ya que, aunque puede actuar solucionando este tipo de situaciones, su mayor aportación estaría enfocada a aumentar el rendimiento de deportistas sanos y competitivos.

La mayoría de los entrenadores son conscientes de que el entrenamiento de un jugador está formado por un puzzle compuesto de cuatro piezas fundamentales para el rendimiento deportivo, que son: la técnica, la táctica, la preparación física y la psicológica. Ahora bien, si se reflexiona un poco, ¿le dedicamos el suficiente tiempo a esta última faceta? ¿Tiene el entrenador las herramientas suficientes para trabajarla? Es posible que el tiempo, la dedicación y la especificidad que se le aporta a las tres primeras piezas a día de hoy sea correcta, pero a la pieza número cuatro, la mental, no se le da la importancia y dedicación que requiere.

En este artículo vamos a intentar recoger las funciones principales de este puesto, y nos vamos a atrever a renombrarlo como “Entrenador Mental de Rendimiento” en un intento de destacar la importancia de la potenciación de la mentalidad.

Funciones del entrenador mental de rendimiento

Este miembro del staff, suele sumar como cualquier otro de sus compañeros de trabajo, teniendo su espacio y su relevancia. Siempre desde el trabajo colectivo y encajando perfectamente dentro de toda la planificación, haciéndolo participe de las decisiones que correspondan al aspecto psicológico de los jugadores.

La primera y principal función es proporcionarle al jugador herramientas que le hagan alcanzar la mejor versión de si mismo y que, con éstas, pueda competir al máximo nivel posible. Para esto, tiene que sacar de cada jugador el compromiso de dar lo mejor todos los días, de ayudar al compañero en cualquier situación y permanecer positivo por encima de cualquier circunstancia.

Dentro de su competencia, tendrá la misma planificación, tiempo y espacio que el resto de componentes del staff, siendo uno más. Estará presente en todos los entrenamientos y convivirá con los jugadores en el mismo horario que ellos. Trabajará con los jugadores tanto en el terreno de juego, si la situación lo permite, como en un espacio habilitado para que todo lo que allí se trabaje sea de forma personalizada y confidencial.

Además deberá ocuparse de tres ámbitos diferentes, el jugador de forma individual, el equipo de forma colectiva y el entrenador conjuntamente con el cuerpo técnico.

Trabajo en cada ámbito

El jugador de forma individual.

La enseñanza en general, tiene una cuenta pendiente a día de hoy, que quizás no la tenga en cuenta porque no le interesa, no lo sabemos, pero en ninguna formación reglada que conozcamos, enseñan a gestionar las emociones, cuando, pensándolo bien, esta habilidad es una de las más importantes en la vida.

Hay una frase que dice: “cuida de tu cuerpo, es el único lugar que tienes para vivir”. Esto, incluye cuerpo pero también mente. El poder que tiene la mente en todos los aspectos de la vida de las personas es inmensurable, y a día de hoy, a nivel global, no se le da la importancia que merece. Si esto lo llevamos al ámbito deportivo, donde el nivel de estrés, presión y concentración que se requiere para rendir al máximo es altísimo, se pondrá de manifiesto su importancia. Pero, nadie nos ha enseñado a eso, a cuidar de nuestra mente, a reconocer y controlar las emociones para que los individuos puedan desarrollar todo su talento.

¿En qué hace hincapié el entrenador mental de rendimiento? Las principales habilidades que tiene que ayudar a potenciar en un jugador son las siguientes:

  • Enfocarse en un objetivo, estableciendo una meta precisa, medible y alcanzable.
  • Capacidad de concentración, facilitando herramientas en este sentido.
  • Confianza, haciendo ver al jugador que los límites están donde él los quiera poner.
  • Control del pensamiento, mostrando al jugador que debe ser él quien controle su mente y no al revés.
  • Motivación, enseñándole a usar todos sus sentidos para obtener rendimiento tanto de la motivación interna como de la externa.
  • Voluntad, ayudándole a dar el 100% en cada momento.
  • Actitud ante el aprendizaje, haciéndoles ver la necesidad de estar abierto a aprender ymejorar cada día, siendo receptivo a los consejos y correcciones de los técnicos.

Todo esto debe ir acompañado de una excelente manera de comunicarse, socializar y trabajar en equipo, teniendo siempre en cuenta que los intereses y objetivos individuales, deben estar alineados con los colectivos.

Principales escenarios del proceso

Existen dos escenarios fundamentales para la preparación del jugador en el ámbito psicológico: el entrenamiento y la competición. En el primero, se debe intentar inculcar una mentalidad anímica excelente para afrontar el entrenamiento. En este proceso el jugador deberá tener capacidad para soportar cargas de trabajo y motivación para mejorar.

En el segundo, el jugador, que debe estar bien preparado técnica, táctica y fisicamente para afrontar la competición, tiene que saber utilizar toda su capacidad mental para conseguir aprovechar al máximo los aspectos anteriores.

Equipo de forma colectiva

Las acciones que realiza el entrenador mental de rendimiento con la plantilla al completo, deben estar apoyadas por dinámicas de grupo, que son un conjunto de actividades que refuerzan diferentes aspectos del trabajo en equipo, inculcando la colaboración como aspecto principal. Se debe tener cuidado con la implantación de estas tareas, y no programarlas de forma periódica, ya que eso podría convertirlas en algo rutinario.

Entrenador conjuntamente con el cuerpo técnico

Con respecto a sus compañeros del staff, el entrenador mental de rendimiento puede aportar mucho, empezando por aconsejar al entrenador en sus funciones de liderazgo y comunicación con la plantilla, así como a la hora de resolver conflictos y problemas que son competencia de éste. Debe también facilitarle recursos para mejorar la gestión personal del grupo, enfocados a mejorar el rendimiento del equipo.Con el resto de compañeros hará esta misma labor, aportando al grupo un valor de crecimiento a nivel personal, que los hará mejorar en su trabajo diario.

A día de hoy, es evidente que existe una necesidad de trabajar el aspecto psicológico y emocional en el jugador. Si queremos conseguir que nuestros futbolistas de élite tengan una mentalidad de campeón, está claro que tenemos que apoyarnos en un entrenador mental de rendimiento. Si por el contrario, los jugadores que entrenamos son jóvenes de base, una persona que los guíe en el proceso de cuidar y gestionar sus emociones, les dará herramientas que le servirán el resto de su vida para todas aquellas circunstancias que se le presenten.