Presión tras perder la posesión

En la actualidad, muchos equipos fijan su principal objetivo en tener un alto porcentaje de tiempo el balón en su poder, para de esta forma ser protagonistas en el partido y llevar el control del mismo el mayor tiempo posible.

Es evidente que en algunos momentos, debido a errores forzados o no forzados, pierden esa posesión y tienen que intentar recuperarla lo antes posible para seguir atacando mediante una acción conjunta y coordinada de todos los jugadores del equipo y de la forma más rápida posible.

Esta acción llamada presión tras pérdida necesita tener en cuenta ciertos comportamientos de nuestro equipo y diversas circunstancias para saber si se puede hacer de forma efectiva o no.

Lo primero que debemos tener en cuenta es el estilo de juego que tenemos, porque no es lo mismo si nuestro modelo de ataque es directo y vertical o un estilo más combinativo. En este último caso, estar más juntos nos permitirá acudir a recuperar la posesión de una forma más sencilla que si nuestro equipo se encuentra en amplitud, con gran distancia entre jugadores.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es la zona del campo donde se ha perdido esa posesión, no es lo mismo hacerlo en campo del rival que hacerlo en campo propio, esto generará prioridades en la presión. Si perdemos el balón en nuestro campo, lo más lógico sería reorganizarse defensivamente lo antes posible para evitar encajar un gol y después ir a presionar. 

El posicionamiento defensivo con el que actuamos normalmente en un partido, ya sea en bloque alto, medio o bajo nos condicionará también para hacer una buena presión tras pérdida o no. El ejemplo más claro es si nuestro equipo suele defender en bloque bajo y salimos en contraataque para intentar hacer gol, si se produce una pérdida en ese momento, nos encontraremos con pocos jugadores cerca de balón y eso no nos permitirá realizarla correctamente, con el consiguiente peligro y desestructuración del equipo.

¿Cuáles son las pautas a seguir tras una pérdida de balón?

Lo primero que tenemos que hacer con el jugador, sea en el momento de la pérdida o en cualquier otro momento del juego es enseñarlo a pensar. De este modo, el jugador podrá percatarse y anticiparse a la pérdida del balón. Lo segundo es ubicarse, y pensar a cuál de las distancias del poseedor del balón se encuentra. ¿Es el más cercano a ese jugador? La regla número uno para realizar una buena presión tras pérdida es saber que el poseedor del balón siempre tiene que estar presionado y que no puede progresar con libertad. Por lo tanto, el jugador más cercano a él tiene que acudir de forma inmediata a presionar y a intentar cerrar líneas de pase, anulando así a posibles receptores.

Si el jugador en cuestión al que estamos analizando está en situación intermedia, es decir, no es el más cercano pero tampoco el más alejado, debe de referenciar a alguno de sus rivales cercanos al poseedor mediante un marcaje para evitar que se convierta en receptor o en caso de que reciba un pase, lo haga en las peores condiciones posibles y con la dificultad máxima para darle continuidad al juego.

Si este jugador se encuentra alejado a la zona de la pérdida, este deberá replegar y bascular, corriendo de forma diagonal hacia su portería realizando cobertura a sus compañeros.

Con todas estas acciones, lo que se pretende es que los rivales no saquen el balón rápidamente de la zona activa de juego, que se encuentra muy poblada por nuestros jugadores y, como consecuencia, tendrán más posibilidades de volver a recuperar la posesión si todo se lleva a cabo con normalidad.

Otra de las cosas a tener en cuenta a la hora de estructurar y trabajar la presión tras pérdida, es detectar si el rival que ha recuperado el balón y que se encuentra en disposición de jugarlo, está orientado hacia nuestro campo con posibilidad de hacer un envío en largo o no. Si detectáramos que este jugador pretende buscar los espacios que se encuentran a la espalda de nuestra línea defensiva, ésta debería replegar y evitar que el balón llegue a algún rival que se encuentre con posibilidad de ocupar ese espacio libre y plantarse delante del portero en un 1×1. Este puede ser uno de los principales riesgos cuando se intenta recuperar la posesión del balón de este modo. 

Otro riesgo importante también es si el poseedor de balón logra conectar con algún compañero alejado y este tiene posibilidad de progresar y avanzar hacia nuestra portería, de esta forma habrían sobrepasado nuestra presión y no tendríamos otra opción que replegar por detrás de balón para intentar volver a recuperarla.

Una vez hemos vuelto a recuperar la posesión, existe un momento en el que nuestro equipo tendrá que decidir qué hacer. Por un lado, se puede elegir comenzar con un ataque organizado, circulando de forma correcta hasta encontrar carriles de progresión o realizar una transición ofensiva directa, aprovechando la disposición de los rivales de forma desorganizada.

Para conseguir que nuestro equipo desarrolle bien este método de presión tan ambicioso y vistoso, necesitaremos de jugadores capaces de sacrificarse y comprometerse con el compañero, además de estar totalmente convencidos de que esta conducta les va a llevar a tener durante más tiempo la posesión del balón en el partido.

¿Cómo trabajamos la presión tras pérdida?

Hay que analizar la situación y tomar la decisión correcta sobre presionar o no la pérdida y si con esa pérdida tendría éxito una presión de inmediato. No seleccionar de forma correcta, implicaría comprometer a todo el equipo y llevarlo hacia una situación desagradable, seguramente con una ocasión de gol en contra.

Para trabajar la presión tras pérdida es necesario crear tareas en las que se reproduzcan los escenarios que pueden suceder en un partido y en las zonas del campo en las que queremos que nuestros jugadores vayan a presionar tras la pérdida. Esto pondrá al jugador en situación real y le ayudará a comprender cuándo, dónde y cómo tiene que hacerlo.

En estas tareas, colocar a los jugadores en las posiciones reales que van a ocupar en el partido es lo recomendable. Ayudará a un mejor entendimiento de la situación, con una mejor toma de decisiones en cada momento y facilitando la comprensión de las diferentes situaciones posteriormente durante el partido.

Se ha de intentar que el trabajo de recuperar tras pérdida, no sea solo en los ejercicios en los que el objetivo principal sea este, sino que en cada tarea ha de plasmarse ese hábito para que el jugador la ejecute casi de manera inconsciente. Para ello, es necesario un gran nivel de concentración y de interpretación del juego.

Como conclusión, podemos indicar que tener un equipo con esta situación de juego bien trabajada, dará la imagen de un equipo comprometido y seguro defensivamente, que además podrá tener en su poder bastante tiempo el balón a disposición de ser jugado, con el consecuente incremento de ocasiones o llegadas a portería rival.

El valor de la circulación de balón

La circulación de balón no debe ser observada simplemente como una sucesión de pases sin sentido que no llevan a ningún lado, sino la forma que tiene el equipo para obtener ventaja de tiempo y espacio que nos permita progresar, desectructurar al equipo rival y así poder dar una continuidad fiable y segura al juego de ataque.

Partiendo de que el balón es el eje de todo, y si observamos que el medio técnico-táctico más utilizado es el pase, podemos llegar a la conclusión de que la relación entre jugadores es el inicio para crear cualquier interacción en el equipo.

Pero no debemos cometer el error de limitar la circulación de balón solo al pase. Entendemos que, dentro de una realizada correctamente, se presentan otro tipo de medios como la conducción, fijar al rival, las fintas, los movimientos de los compañeros en función de lo que queramos y de la actuación de los adversarios.

¿Cuáles son las claves para una buena circulación?

Como se ha comentado antes, el objetivo principal de la circulación de balón es buscar los desequilibrios en el equipo rival para sacar cualquier tipo de ventaja, creando una serie de enlaces entre jugadores como si se trataran de conexiones neuronales de nuestros cerebro. En este caso, podemos definir dos partes bien diferenciadas: el poseedor del balón y sus compañeros. 

Por un lado, el poseedor del balón debe tener una buena visión periférica y debería anticiparse a lo que puede pasar si toma una u otra decisión, centrándose en reconocer las estructuras creadas por los compañeros e intentar ser un peligro con posibles progresiones. Debe realizar movimientos una vez que ha dejado de ser poseedor y pasa a ser apoyo, en posición cercana, intermedia o alejada, saber interpretar el juego de una forma rápida para colocarse en la mejor posición si fuese necesario, tener una nueva interacción con sus compañeros o pasar a ser de nuevo poseedor.

No menos importante, es saber controlar todos los medios técnico-tácticos necesarios para participar, como el pase, que debe ser tenso y dirigido al pie dominante del compañero.

Ir alternando entre pases cercanos y desplazamientos más largos, generando inquietud en los rivales que no saben de qué modo se va a actuar, obteniendo ventajas decisionales.

Reconocer hacia donde debe continuar la circulación, si hacia lado contrario de donde viene o devolverlo a donde ha venido, para no ir a favor de los movimientos defensivos y del ritmo del contrario en las basculaciones con el fin de evitar pases interiores o a los carriles exteriores.

Ser inteligentes en la conservación de balón conseguirá desplazamientos de jugadores rivales hacia diferentes zonas con la idea de liberar espacios en otras zonas, normalmente opuestas, que crearan ventajas muy aprovechables por el equipo atacante.

Otra decisión importante que debe saber tomar el poseedor es saber con quien debe conectar, si con el siguiente compañero más cercano o saltárselo para conseguir más tiempo y un espacio todavía mas beneficioso.

Lo más habitual es no intercambiar pases en ciertos lugares y/o retener el balón por parte de algunos jugadores, ya que estos conseguirían atraer rivales a ciertas zonas imposibilitando la progresión. Pero ¿interesante hacerlo en ciertos momentos? Al atraer jugadores, se liberan espacios en otras zonas como comentábamos anteriormente. Esto queda a expensas de la situación del juego y la decisión de los jugadores.

Por otro lado, los compañeros del poseedor deben mantener apoyos constantes en varias direcciones, permaneciendo estáticos si la situación es favorable (como fijadores) o moviéndose para ocupar un espacio libre y con ventaja. Utilizar medios tácticos como desmarques de apoyo y ruptura que ayudaran a ofrecer soluciones constantes y poder conservar el balón. Controlar en todo momento la orientación corporal adecuada a cada situación para gana tiempo a la hora de que le llegue el balón.

Por tanto, planteamos la siguiente reflexión: al compañero no solo hay que darle el balón si eres poseedor, o no solo hay que darle soluciones si no eres poseedor. Al compañero hay que darle espacio y tiempo.

Con esto queremos decir que el pase no es simplemente una transmisión del balón de un compañero a otro, sino que depende de las condiciones en las que se entreguen o los movimientos que puedas hacer, se estará entregando juego. 

El entrenamiento 

Llevemos a la práctica algunas de los aspectos comentados anteriormente, intentando explicarle al jugador los diferentes puntos hablados para que entienda el sentido del pase dentro de la circulación. Para ello, nos apoyaremos en las situaciones simuladoras preferenciales, que son aquellos ejercicios basados en simular al propio juego y que hacen hincapié en las estructuras de forma preferente.

Habrá que preparar tareas con objetivos relacionados con la circulación, como, por ejemplo, situaciones en las que se respeten las distancias entre los jugadores, una vez recuperada la posesión sacar el balón de la zona activa de juego para evitar la pérdida (pase de seguridad), establecer suficientes líneas de pase y que exista movilidad desde una perspectiva cualitativa. No se trata de moverse mucho, se trata de moverse al espacio correcto.

Es evidente que cada jugador debe actuar desde su posición específica. Recuerda que cuanto más tiempo esté el jugador en su sitio, antes va a reconocer cómo debe comportarse en su zona.

Prestar atención a la invasión de espacio de otro compañero, mostrándole al jugador los espacios de los receptores cercanos para evitar molestarse entre ellos.

Finalmente, la intención es conseguir contextos similares a los que se van a producir en un partido, de esta forma el jugador se familiariza con la situación a resolver en el juego, acertando en la toma de decisiones cada vez que más se entrena.

Tampoco se puede obviar la importancia de los porteros en la circulación de balón. Es fundamental para aquellos equipos que quieren dominar el balón en todo momento, y que usan su situación para darle continuidad o empezar con un reinicio, construyendo ventajas para su equipo.

Como conclusión final, entender que el fútbol es un deporte no lineal, y que todo depende de miles de situaciones que se generan en un segundo. Para ello se debe enseñar al jugador a interpretar las conductas flexibles que se producen en el partido con respecto a sus rivales e incluso a sus compañeros, que en este caso son muy importantes para el transcurso de una buena circulación.

El entrenamiento específico en fútbol

Si examinamos una plantilla de un equipo de fútbol al detalle, se puede observar que existe una serie de posiciones bien definidas, desde el portero hasta el delantero, cada uno de ellos deben tener una serie de características específicas acordes a la situación que ocupan en el terreno de juego. 

Si nos centramos en el portero, un puesto bastante particular dentro del juego porque el reglamento le permite utilizar partes el cuerpo que a otros jugadores no, como son las propias manos, todo el mundo entiende y tiene asumido a día de hoy que necesita un entrenamiento específico para esa posición pero, ¿y las demás posiciones? ¿a caso no necesitan una especificidad adecuada a su puesto?¿necesita un lateral realizar los mismos movimientos o los mismos esfuerzos que un delantero por ejemplo? Es evidente que no, por eso es necesario desarrollar el entrenamiento específico por posiciones, dandole forma y sentido, dentro de unas pautas a seguir para un buen desarrollo.

En este artículo, se pretende estructurar un modelo de entrenamiento centrado en la mejora del jugador a nivel individual, con una serie de pautas a seguir para preparar al jugador en las exigencias especificas, adecuadas al partido desde su perspectiva posicional.

En primer lugar hay que examinar el modelo de juego y las demandas físicas y técnico-tácticas que tiene este. 

Mediante GPS se puede realizar una evaluación exhaustiva de la carga física y condicional a la que está expuesto cada jugador en cada posición.

A continuación se preparan ejercicios que simulen lo que puede pasar en un partido. Este trabajo está dividido en tareas de técnica individual, ruedas de pase, juegos reducidos y juegos de posición. 

Los ejercicios de técnica individual se refieren a aquellas tareas que potencian el dominio del balón o del juego para acciones específicas que se van a producir durante el partido. Suelen ser de forma analítica y repetitiva para que se reproduzca muchas veces la acción en un corto espacio de tiempo.

Las ruedas de pase se utilizan al principio de las sesiones y se busca la repetición de una acción de juego, insertando a cada jugador en su posición en el campo.

Los juegos reducidos como su propio nombre indica, son tareas con espacios y numero de jugadores menores al normal y que pretende conseguir la participación de los jugadores en unos esfuerzos mas intensos.

Por último, los juegos de posición establecen situaciones similares a las que se producen en un partido alineadas con el modelo y estilo de juego, forzando al jugador a pasar por circunstancias que deben resolver en espacios más estrechos con reglas y números de jugadores que condicionan el objetivo del entrenamiento.

¿Cómo llevarlo a cabo?

Dentro de un club, se podría llevar a cabo este entrenamiento reuniendo a jugadores del mismo puesto y edad parecida en la que no exista mucha diferencia y realizando sesiones individualizadas de una única posición, por ejemplo si queremos mejorar el juego de nuestros mediocentros pues preparar sesiones enfocadas a este puesto.

Para ello es necesario definir los medios técnico-tácticos específicos de ese puesto y cuales se pueden reproducir más en un partido a partir de nuestro estilo de juego, estableciendo una serie de conceptos por sesión. No tienen que ser muchos, con un par de ellos está correcto, pero que los entrenadores puedan poner el foco en estos y los jugadores aprendan de manera efectiva.

Otro paso más que se puede dar en el trabajo específico en fútbol es unificar dos puestos que se van a relacionar bastante durante un partido, es decir, si queremos trabajar algo específico entre centrales y laterales, se pueden crear tareas que se produzcan relaciones entre ellos para que después se reproduzcan en partido.

Al ser menos jugadores que en una sesión con todo el equipo, los entrenadores pueden dedicarle mucho más tiempo y atención a la corrección y a explicar y solucionar las dudas que les puedan surgir. Realizando un símil con la educación general, se puede definir que este tipo de entrenamientos son como unas clases particulares para el alumno, donde la personalización y la preparación de la materia son individuales y recoge las necesidades del estudiante.

A veces los entrenadores damos por hecho que los jugadores tienen una base de conocimiento del juego y de conceptos, pero a medida que vamos entrenando con ellos nos damos cuenta en las carencias a nivel individual que tienen, y es ahí donde el entrenador debe tener el instinto de actuar y preparar esas sesiones individuales. 

También, aunque el jugador conozca los conceptos de la sesión, no está nunca de más, recordarlos y trabajarlos para afianzarlos y que no se les olviden, o incluso que puedan ser más utilizados en el siguiente partido por las características del rival al que se van a enfrentar en su parcela de campo.

¿Cómo estructurar la sesión?

En primer lugar se debe comenzar con la explicación de los conceptos en cuestión en los que se va a profundizar en la sesión, dando a conocer que es, porque se trabaja y cuales son los principios a tener en cuenta cuando se están realizando.

Esto se debería complementar con una sesión de vídeo de unos 15-20 minutos, en la que se incluirán cortes de vídeos explicativos donde los jugadores puedan ver jugadas de fútbol profesional, en los que aparecen y se solucionan este tipo de conceptos.

Esto puede estar apoyado por animaciones de las tareas que se van a realizar en el campo para que aún quede mucho más claro el objetivo.

Pongamos un ejemplo a continuación.

Supongamos que queremos mejorar el trabajo de nuestros mediocentros.

Dentro de la mayoría de los sistemas de juego, siempre existen mínimo dos jugadores que realizan las funciones de mediocentros, uno de ellos suele ocuparse de los aspectos más defensivos y otros de los ofensivos, pero en general deben participar en estas dos fases y complementarse a la perfección para que el trabajo del equipo sea efectivo.

A continuación detallaremos algunas de las características fundamentales a las que tiene que atender un mediocentro:

Atendiendo a los mapas de calor que nos facilitan las plataformas tecnológicas actuales, podemos observar que los mediocentros suelen actuar en la zona de creación o zona 2 como algunos entrenadores suelen llamarla, es por ello que debemos preparar las sesiones de entrenamiento en esas partes del campo, para hacer que los jugadores se sientan como en un partido.

Con respecto a los objetivos técnico y tácticos, podremos atender a la orientación corporal a la hora de recibir, control orientado intentando siempre con la pierna más alejada al defensor, movilidad hacia espacios libres de rivales, velocidad en el juego, conducciones cortas y eficaces, dominio de pases cortos, medios y largos, buena coordinación, apoyos constantes y dar buenas líneas de pase, dominar las dos piernas y todas las superficies de contacto.

Con todo esto podemos organizar esta sesión de entrenamiento para la mejora de los mediocentros de nuestro equipo:

Tarea 1  

Rueda de pase – Cuadrado de posesión pase corto pase largo

Se posicionan los jugadores tal y como se ve en el gráfico. Se comienza la tarea con dos balones, uno en la posición del jugador 1 y otra en la del jugador 10. La secuencia tal y como se ve en la figura consiste en realizar pases hacia los jugadores de dentro del cuadrado que son los que actúan de mediocentros y mediante pases largos y cortos jugando a 1 solo toque necesitaran realizar una orientación corporal adecuada desde donde les llega el balón. Después se cambiará la circulación del balón para hacerlo por el otro lado.

Tarea 2

Posesión de balón 1×1+3+3 para trabajo de mediocentros

Se juega un 1×1+3+3 en un espacio hexagonal. Se comienza con un 1×1 en el centro del espacio, el poseedor del balón intenta combinar con los jugadores de su equipo que se encuentran en los lados del hexágono y que no se puedan pasar mas el balón entre ellos, siempre tienen que conectar con el jugador de dentro. Los comodines se pueden mover por el lado del hexágono que están ocupando pero no salirse de él. 

Tarea 3

Posesión de balón 1×1+4+4 para trabajo de mediocentros

Se juega un 1×1+4+4 en dos cuadrados concéntricos. Hay que mantener la posesión del balón sin que se puedan dar más de dos pases seguidos los jugadores de fuera del cuadrado central. Los jugadores que ocupan el cuadrado central no pueden salir de él y los de fuera no pueden entrar en el cuadrado interior. Gana el equipo que más toques consigan dar al final de la tarea. 

El sistema equilibrado del 1-4-2-3-1

Encontrar un sistema adecuado para los jugadores que conforman la plantilla de tu equipo no es una tarea fácil. Esto depende de infinidad de variables que se tienen que tener en cuenta para estar acertado en esta ardua tarea.

Además, si tratamos los sistemas como el posicionamiento inicial en el momento que el balón se encuentra detenido y una vez se ha puesto en marcha, todo se modifica. Podemos indicar que los sistemas casi que no existen, tan solo durante breves espacios de tiempo y que después, todo se convierte en un caos organizado.

Pero si tenemos que tener un orden y un punto de inicio para, a partir de ahí, lograr una desorganización efectiva en todas las fases del juego, tanto si nos encontramos con el balón, como cuando no lo tenemos, tenemos que apoyarnos en los sistemas.

Es cierto que todo lo que ocurre en el fútbol viene avalado por los resultados, mayormente en el apartado profesional y con menos importancia cuando nos encontramos en una fase de formación, o así debería ser normalmente.

Cuando los entrenadores seleccionan que sistema van a utilizar, lo hacen a partir de que tal o cual equipo ha cosechado una serie de éxitos, utilizando tal o cual sistema y esto, en la mayoría de los casos no ayuda en casi nada.

En este artículo vamos a intentar desgranar el sistema 1-4-2-3-1 y cuales son sus características principales necesarias para una buena implantación en un equipo.

Líneas de las que se componen el sistema 1-4-2-3-1

Se puede definir que el sistema 1-4-2-3-1 está estructurado en dos grandes bloques, un primer bloque que está enfocado en los aspectos defensivos como son el portero, la línea de 4 defensas y un mediocentro, y otro encargado de la creación de juego y la finalización con un mediocentro, 3 mediapuntas y un delantero. No se intenta dar a entender que el equipo se encuentre dividido en dos partes diferenciadas e independientes, pero si que el peso de cada una de las fases recae más en estas dos líneas.

El juego en conjunto y el trabajo en equipo es prioritario en el fútbol y con cualquier sistema, pero en este tiene un rasgo marcado que es el equilibrio. Tanto si se tiene el balón, como si no, el equilibrio entre líneas y el equilibro entre la propia línea, es reconocido y aceptado por cada uno de los jugadores.

Cuando se tiene el balón, los constantes apoyos que aparecen y las posibles líneas de pase en forma de triángulos y rombos, hacen que sea viable una posesión, siempre que se lleven los movimientos coordinados de forma correcta.

Y cuando no se tiene el balón, la presión apoyada por jugadores cercanos al balón y las ayudas que se reciben tanto de las líneas adelantadas como de las atrasadas achicando espacio, resulta bastante efectiva.

Con respecto a las transiciones, este sistema ayuda a realizarlo perfectamente en las dos direcciones, siempre y cuando se cumplan los principios establecidos en estas dos fases del juego, como un buen repliegue por detrás de la zona de balón en la defensiva y un despliegue rápido ocupando los tres carriles del campo (central, izquierdo y derecho) de forma racional y sincronizada en la ofensiva.

Características y funciones de los jugadores

Empezando por el delantero, este debe crear espacios mediante desmarques de ruptura a los carriles laterales para que sean aprovechados por los jugadores que se incorporan de 2º línea. Tampoco debe dejar de lado los desmarques de apoyo con la línea que se encuentra detrás de él para asociarse en el último tercio del campo y conseguir situaciones de finalización.

Esta línea tiene que ser desequilibrante en todos los sentidos, con jugadores rápidos trabajando en amplitud y con capacidad para meterse por dentro y asociarse en corto, aprovechando los espacios que cree el delantero para llegar a zona de remate con desplazamientos diagonales y desde el carril opuesto a la zona activa de balón.

Los mediocentros deben tener un corte bien diferenciado. Por un lado estará el que ayude más en el apartado defensivo de una manera más posicional, colocándose por delante la de línea de 4 defensores y con características de iniciar el juego. Y el otro mediocentro debe enlazar la línea defensiva con el grupo de atacantes, saber establecer los tiempos, ocupar bien los espacios libres para progresar y dar una circulación fluida al balón desde un carril hacia el otro.

La línea de 4 defensas debe iniciar el juego de forma combinada, aportando al juego de ataque y teniendo los mecanismos para progresar, tanto por los carriles exteriores con los laterales, como por el carril central con mediocentros. Los laterales deben dar amplitud al juego y participar en inicio y creación de juego. En defensa tendrán que decidir que momento pueden incorporarse al ataque y en que momento deben quedarse para equilibrar.

Por último, el portero debe tener una posición adelantada para recepcionar posibles envíos en largo a la espalda de la línea de 4 defensores. Debe comunicar y organizar a sus compañeros.

Tendrá buen manejo del balón con el pie para participar en el inicio del juego y debe controlar las acciones de transición ofensiva, tanto en largo como en corto.

Ventajas y Desventajas del sistema 1-2-3-1

  • Es un sistema que intenta buscar la iniciativa en cuanto al juego, teniendo la posesión y dando amplitud a la hora de buscar la progresión.
  • Con cambios de orientación del juego tanto en corto como en largo, intentando contrarrestar el repliegue intensivo y las defensas cerradas de los rivales.
  • Se pueden llevar a cabo buenas transiciones, tanto en ataque como en defensa, ofreciendo seguridad en esta fase.
  • Permite mantener al rival en su propio campo con una defensa bien organizada y una presión tras pérdida efectiva. Los mediocentros ayudan en labores defensivas, realizando cobertura a la línea de tres mediapuntas.
  • Las desventajas que podemos encontrar al utilizar este sistema es que al llevar la iniciativa en el juego mediante la posesión del balón, los jugadores deben tener un gran nivel técnico-táctico y saber interpretar y anticiparse a todo lo que sucede en el juego.
  • El equipo debe estar bien distribuido en todas sus líneas de forma equilibrada, sino puede llevar a una desincronización para las ayudas y distancias entre líneas a la hora de defender.
  • Los laterales tienen un perfil muy marcado, ya que tienen que colaborar de forma activa tanto en la fase ofensiva como la defensiva, con grandes virtudes físicas a explotar.

Estas son algunas de las características a tener en cuenta a la hora de implementar el sistema 1-4-2-3-1 en nuestro equipo. Es cierto que todo sistema tiene que ser flexible y dar la posibilidad de realizar cambios a medida que se vean que son necesarios para la mejora del equipo, siendo uno de los aspectos más importantes del entrenador la de determinar el modelo de juego y la identidad de este, independientemente de modas o resultados que se hayan podido conseguir con unos u otros sistema. La clave consiste en adecuar el sistema a la plantilla de la que se dispone, ya que sabemos que nunca existirán dos iguales.

El jugador creativo, una especie en peligro de extinción

Hace años que los jugadores de fútbol de corta edad no tienen un espacio libre donde poder dedicar horas y horas al juego libre, espontáneo, y podríamos decir que, atendiendo a lo más básico en el reglamento del fútbol, el gol y poco más. 

Esto ha sido producido por el crecimiento de las ciudades, el aglutinar de coches en sus calles y la aparición de otros divertimentos para los jóvenes, más cómodos y sin necesidad de salir de casa, como pueden ser las videoconsolas.

Pero… ¿y qué hacemos con aquellos jugadores a los que sí les gusta el fútbol? 

Pertenecen a este grupo los chicos que acuden cada tarde al campo con su equipo y que participan una y otra vez en entrenamientos automatizados y analíticos a edades muy tempranas, sin permitir que expresen su creatividad y que mucho menos se equivoquen una y otra vez en las tareas que propone el entrenador.

Todas las personas poseen un alto nivel de creatividad desde su nacimiento. Lo único que nos diferencia es la capacidad y la ayuda dentro de nuestro entorno que tengamos para poder desarrollarlo.

Para ello, es necesario que el jugador, en este caso, tenga un gran número de experiencias durante sus primeros años de desarrollo. 

En el momento que el joven comienza a formar parte de métodos de enseñanza con normas estrictas y nulas orientaciones hacia su verdadero potencial, este empieza a obtener un efecto negativo en su creatividad. Se puede decir que empieza a perder su inventiva y espontaneidad.

¿Dónde está la clave para poder volver a desarrollar esa creatividad?

Es necesario que los jóvenes futbolistas vuelvan a sentir esa pasión por el juego. Cuando decimos que un jugador es creativo nos referimos a que tiene capacidad para la creación de algo novedoso. El jugador creativo tiene imaginación, invención y unas capacidades individuales que lo llevan a resolver situaciones con una originalidad extrema.

Partiendo de que estamos hablando de un juego, los entrenadores debemos capacitarnos y encontrar la forma de crear contextos similares a los que existían cuando los chicos y chicas jugaban en la calle, donde se potenciaba el talento creativo y sin restricciones.

Estas tareas deben ser variadas, con condicionamientos que fomenten encontrar respuestas creativas y en espacios de juegos adaptados a la edad de los jugadores, ofreciendo un contexto adecuado en espacio, tamaño, número de jugadores y peso del balón entre otros.

La creatividad no es sólo cuestión del talento, sino que se puede lograr a través de una buena planificación optimizada. Establecer tareas abiertas y menos “cuadriculadas” promueve una situación en la que el entrenador no se encarga de imponerlo todo, dando la posibilidad de nuevas incidencias.

De nada sirve, poner a niños/as de 9 ó 10 años a jugar fútbol 11×11 con una reglamentación y unas exigencias para adultos.

Esto lo único que nos llevaría es a crear jugadores apáticos y pasivo, interviniendo en pocas ocasiones en contacto con el balón. Para ello es conveniente, la utilización de juegos reducidos y  simple, con menos jugadores para que participen un mayor número de veces.

Otro aspecto a mejorar por los entrenadores de jugadores jóvenes y en formación es la manía de corregir constantemente y decir lo que tienen que hacer en forma de mando directo. El jugador tiene que cometer errores y descubrir por si solo cuál es el motivo de lo que ha sucedido en ese momento. De esta forma, desarrolla su inteligencia en el juego, facilitando así su creatividad. El jugador debe aprender a interpretar el juego y de esta forma, ser capaz de encontrar nuevas soluciones a las situaciones que se le plantean. El error es una vía más en el proceso de formación y debemos eliminar ese miedo a la improvisación, dejando que el jugador investigue nuevas soluciones.

Tampoco el jugador debe conocer siempre cuál es el objetivo que se persigue. De esta forma se le permite al jugador “jugar por jugar”, improvisando soluciones que ni siquiera se nos hubieran pasado por la cabeza a los entrenadores. Así, el proceso de aprendizaje es recíproco.

La diversión dentro del juego es una premisa fundamental para poder ser creativo, aquel chico o chica que no se siente cómodo jugando reduce su capacidad creativa y no la sacará de su interior. 

Otro aspecto a tener en cuenta a la hora de entrenar la creatividad es la opción de cambiar las reglas, así obligaremos al jugador a adaptarse a las situaciones que se le plantean. Utilizar espacios reducido de juego y diversas porterías para tener varias soluciones, promueven la creatividad de forma libre.

Usar tareas siempre con balón para que se atrevan a arriesgar, improvisar e inventar sin tener miedo a lo que ocurra, es otra forma de dar confianza y generar ese estado de tranquilidad y confianza a cometer errores e incluso a perder el balón sin que esto sea algo prohibitivo.

Tener dentro de la sesión de entrenamiento un número de minutos a “juego libre” sin establecer demasiadas premisas a los ejercicios, para que el jugador tenga la posibilidad de experimentar con situaciones nuevas que pasen de forma natural.

La conclusión final es que, para que existan más jugadores creativos, debemos empezar a formar entrenadores más creativos, que animen a sus jugadores a pensar en nuevas soluciones o de forma diferente a lo establecido.

Actualmente, solemos ver muchos entrenadores que coartan la libertad de pensamiento y toma de decisiones de los jóvenes jugadores, realizando indicaciones de forma continuada, intentando tenerlo todo bien controlado, indicando al jugador su orientación corporal correcta o su posición en el campo. Esto no ayuda en absoluto al desarrollo del jugador y a pensar por sí mismo en búsqueda de nuevas soluciones.

¡El entrenador no puede pensar por el jugador! Hoy en día se busca el jugador autónomo dentro del colectivo, aquel que es capaz de tomar buenas decisiones pero que sean aparecidas de su interior, y no de estímulos proporcionados del exterior.

Es muy probable que cuando queramos nombrar algún jugador creativo solo se nos vengan unos pocos de ellos a la mente. Esto quiere decir que son estos los que marcan la diferencia en el juego y los que solemos recordar. Entonces, ¿por qué no ponemos parte de nuestra capacidad en intentar desarrollar más jugadores creativos que aumenten esa pequeña lista?¿No tenemos medios para ello?¿O simplemente no es tan fácil como parece? 

Detección de talento en el fútbol

En un mundo tan global y competitivo en el que nos encontramos en estos momentos, y sobre todo en el fútbol, se hace imprescindible tener la capacidad de poder detectar el talento en los jugadores a una temprana edad. Decimos temprana edad, siempre y cuando sea un edad razonable y adecuada para el alto rendimiento.

Antes de comenzar, es imprescindible definir que el talento siempre está basado en un recurso poco común en la sociedad y que, en muchas ocasiones, es desperdiciado por no detectarlo a tiempo o por no darle la oportunidad de desarrollarlo en el momento oportuno.

A pesar de que la mayoría de autores coinciden en que es complicado conseguir una definición exacta de talento, se podría indicar que ésta va en una doble vertiente: la primera va encaminada hacia las capacidades innatas de un individuo, y la otra hacia un resultado final de un proceso de desarrollo.

La detección o identificación de talento pasa por una serie de fases que se pueden recoger en:

  • Una primera fase en la que se identifica las cualidades motoras en general del jugador.
  • Una segunda fase de la cual se capta y se selecciona dentro de una formación deportiva de base en fútbol.
  • Por último se llega la fase de perfeccionamiento, en la que el futbolista llegaría al alto rendimiento.

Es evidente que en el caso de los deportes individuales es fácil tener un criterio de selección del rendimiento, pero para los deportes colectivos es imposible determinar una sola variable, ya que el propio deporte colectivo, como el fútbol, depende de múltiples variables.

En los deportes colectivos, está claro que debemos atender a variables como la toma de decisión, percibir, analizar, ejecutar, la interpretación del juego y sobre todo la creatividad.

Existen multitud de opiniones con respecto al análisis del talento en fútbol, pero podríamos centrarnos en tres capacidades fundamentales: el talento innato, la capacidad del entrenamiento y la adaptación para el alto rendimiento.

Dentro de ese talento innato se pueden incluir principalmente capacidades condicionales, como son la velocidad, la fuerza explosiva y de resistencia, resistencia aeróbica y anaeróbica y la flexibilidad.

Es cierto que existen muchos ejemplos a lo largo de la historia en la que jugadores con un gran talento y alto rendimiento no poseían una tipología ideal, pero que por la potenciación de otros factores han dado un gran rendimiento.

Por supuesto, son muy importantes el control de los aspectos técnicos en fútbol, la capacidad de seguir indicaciones tácticas establecidas y la capacidad de interpretar juego.

Respecto a la capacidad del entrenamiento, es una característica fundamental apoyada por una parte externa como son los técnicos que se harán cargo de los jugadores y en la que podríamos decir que cuanto más horas se emplea dentro de una organización metodológica, mayor será el rendimiento deportivo.

Se puede decir que el último de los puntos es el más complejo, la adaptación al alto rendimiento, en este proceso, muchos jugadores desisten de continuar debido a que es necesario un gran esfuerzo y dedicación de forma continuada.

El jugador en este caso, debe tener una gran fuerza de voluntad, tolerancia al esfuerzo y saber cómo llevar la frustración en el caso que las cosas no salgan bien. También debe tener un gran amor por el juego, porque se le suma la necesidad de resistir a estrictas normas colectivas dentro del equipo, así como soportar condiciones climáticas adversas entre otros muchos condicionantes.

Una vez que se tiene claro cuales son los aspectos a tratar dentro de la captación de talento, se tiene que organizar una estructura de reclutamiento en el club.

Estos son los principales puntos a tener en cuenta:

  1. Establecer un ratio de actuación para la detección de talento alrededor del club. En este punto influirá el numero de asociaciones y clubes que se encuentran en un zona concreta y que puedan ser abarcados por los ojeadores contratados.
  2. Definir una tipología de futbolistas acorde a los valores y características que el club quiere incorporar a su academia o equipo.
  3. Contratar a entrenadores que sean afines a la identidad e idiosincracia que tiene el club, con la finalidad de pensar a largo plazo en cuanto a los jugadores y que estos sean lo más importante en todo momento.
  4. Dentro de las características de los jugadores a captar, es importante la inteligencia táctica que posean, independientemente de las posiciones en las que jueguen.
  5. Predefinir un rango de edades en las que se deben incorporara esos jugadores, y para categorías de jugadores muy jóvenes, implementar un sistema de clubes asociados en los que tengan peso en la metodología de entrenamiento para aconsejar y enseñar a los entrenadores, además de implementar sesiones para el desarrollo de los jugadores.
  6. Poseer un proyecto deportivo a largo plazo, en la que los resultados no sean las evaluaciones sino el crecimiento del jugador, optimizando los entrenamientos a medida que los jugadores lo vayan necesitando.

Podemos llegar a la conclusión de que el talento es parte de una cualidad innata y parte de un trabajo bien desarrollado a partir de unos medios adecuados al individuo. Si esa cualidad no se trabaja para perfeccionarla y potenciarla, el jugador no logrará nunca llegar al alto rendimiento y sacar la mejor versión de si mismo. Con una organización estructurada y bien controlado, los clubes de fútbol de hoy en día pueden adelantarse a sus competidores en la detección de talento. Es evidente que el ojo del observador juega un papel muy importante en este proceso, pero el apoyo en la tecnología adecuada nunca está de más.

El decálogo del entrenador

Se conoce comúnmente “El decálogo del entrenador” a aquellas normas esenciales que debe seguir un técnico para ser exitoso. Decálogo viene de diez, pero es evidente que podrían ser muchos más aquellos consejos que se pueden recibir para llevar a cabo una labor tan difícil como es la de guiar a un deportista, en este caso un futbolista, durante una temporada. En esta ocasión, hemos intentado recopilar aquellas que nos parecen más relevantes, superando la decena, porque seguir todos los consejos posibles que nos puedan dar, ayudará a que podamos crecer cada día más y más.

Fijar objetivos alcanzables

Como en todo proyecto serio, se debe proponer un objetivo real y alcanzable. De nada sirve que nos pongamos metas imposibles, ya que esto solo llevará a una gran frustración en el momento que las veamos demasiado lejos. El entrenador debe analizar la situación en la que se encuentra el equipo y las capacidades que tiene el proyecto en todas sus vertientes, desde la estructura del club, hasta la plantilla que hay confeccionada o que se pretende confeccionar para afrontar la temporada. Esto será la guía que te indicará cuales son los resultados que se pueden obtener con el grupo, así que hay que intentar ser lo más realista posible y afinar con el objetivo, si al final se consiguen hitos mayores, siempre serán bienvenidos.

La soledad del entrenador

Intenta aislarte de aquello que no tenga que ver con tu equipo. No le des importancia a comentarios u otros aspectos que puedan llegarte desde fuera. A veces es con intención de ayudar, pero recuerda que solo tú tienes toda la información veraz de tu equipo y podrás llegar al detalle para tomar las mejores decisiones posibles. Si llegas a considerar opiniones externas, lo único que vas a conseguir es dudar de la respuesta correcta, y eso no te ayudará.

Delegar funciones

Si tienes ayudantes dentro de tu cuerpo técnico, intenta conocerlos al máximo y detectar cuáles son las labores en las que te pueden ayudar y realizan mejor que tu. Aprovéchalo y libérate de trabajo para poder centrarte en cosas más importantes, puesto que tú no podrás con todo y delegar hará que ellos profundicen en temas a los que no podrás llegar por falta de tiempo material.

Sé un ejemplo a seguir

Los jugadores siempre te estarán analizando para ver cuáles son tus acciones y reacciones y en algún momento poder excusarse en ello. La importancia de que seas un ejemplo para todos te ayudará a gestionar mejor al grupo siendo un referente para ellos. Tener grandes valores y ponerlos de manifiesto solucionará problemas por sí solo. 

La justicia para medir el compromiso

Intenta ser lo más justo posible, a veces es imposible serlo al 100%, pero intenta que todos cumplan las normas, tanto si es el mejor del equipo como el jugador con menos nivel. De esta forma, aquellos que no tienen minutos en la competición respetarán tus decisiones, ya que las tomas desde el punto de vista más equitativo, siendo lo mas honesto y neutral posible.

Un modelo de juego abierto

Es normal que el entrenador tenga su modelo de juego estructurado y que cree la plantilla acorde a ese estilo, pero es cierto que si los resultados no están llegando, realizar cambios en las estructuras y en los entrenamientos pueden ayudar a revertir esa situación. Tener un modelo de juego abierto al cambio y las modificaciones no es malo, al revés, ayuda al equipo a llegar a conceptos que mejor se adaptan a ellos. A priori, se debe tener todo controlado y no dejar margen a la improvisación, pero con una cierta flexibilidad de cambio si fuese necesario para el rendimiento del equipo.

La formación es el éxito del crecimiento

No dejes de tener una formación continúa, ya sea de forma presencial en congresos, charlas o en cursos online. El fútbol está en constante crecimiento y evolución y, a menudo, aparecen nuevas técnicas de entrenamiento o procesos de enseñanza ligados a este deporte que te llevarán a conseguir tus objetivos y seguir mejorando como entrenador. Estar capacitado y contar con recursos suficientes para afrontar todas las situaciones que surjan te ayudará a seguir creciendo en tu carrera.

Dar lo máximo cada día

Cada cosa que hagas, aunque no creas que tiene tanta importancia, hazla de la mejor manera posible. Sé un profesional en todo momento para ser mejor cada día y crecer de forma exponencial. La excelencia te acercará más a tus metas en la vida.

La vocación como principal característica

Esta es una profesión en la que las veinticuatro horas del día no son suficientes para desarrollar tu trabajo, es por ello que tienes que tener una clara vocación por ella. Ganas de ayudar a los demás, en este caso a los futbolistas y a tus compañeros, debe ser la premisa por la que te levantas cada día en el mundo del entrenador. Sobre todo si te encuentras en un equipo joven de formación en el que el principal objetivo es desarrollar jugadores.

No todos sabemos escuchar

Hay un dicho que dice que tenemos dos oídos y una boca porque tenemos que saber escuchar el doble de lo que hablamos. Saber escuchar es una cualidad difícil de entender para el ser humano, no todos lo saben hacer, y dentro de una gestión de grupos humanos, es imprescindible estar siempre en disposición de escuchar a compañeros y jugadores no sólo en los éxitos, sino también en los problemas que puedan tener. Ser participe de una comunicación constante, dará confianza y seguridad a los jugadores.

Se tiene que ser comprensivo, porque no podemos olvidar, que además de jugadores son personas y que tener un entrenador positivo, que los guíe y anime a la victoria, es lo que más les interesa.

Saber gestionar el error

El error es un instrumento más de aprendizaje, muy necesario para que el jugador aprenda y avance hacia la consecución de su objetivo, ya sea a corto, medio o largo plazo. Fallar no es algo que se tenga que evitar, es algo con lo que hay que convivir y a lo que se le debe sacar el máximo provecho. Para esto hay que tener la capacidad de reconocerlo y preparar entrenamientos para superarlos.

Cuenta con el jugador para tomar decisiones

Recuerda que el jugador es lo más importante dentro de este proceso, así que debe participar activamente en la toma de decisiones que estén relacionadas con su mejora como deportista y como persona. Debemos tener claro que la última decisión es la del entrenador, pero nunca debemos renunciar a la argumentación que te proporcione el jugador, porque seguramente te haga tomar la mejor decisión posible.

Ser autocrítico es una gran virtud

Si las cosas no están saliendo como esperabas, realiza un ejercicio de autocrítica y analiza en profundidad cuáles son los motivos que nos están llevando a esta situación. Es fácil culpar a los demás, pero seguramente tienes responsabilidad de cosas que están sucediendo y que están al alcance de tu mano poder mejorarlas. Detéctalas y cámbialas, seguramente todo irá a mejor si aceptas tu errores.

Fútbol en directo vs Fútbol en video

Cuando realizamos un análisis, ya sea aplicado a conocer al rival, estudiar nuestro juego o scouting de jugadores, debemos observar el juego. Esto implica que, a la vez que se está percibiendo la información por medio de la vista, se está procesando y realizando un examen. 

Para realizar un trabajo lo más profundo posible, es necesario que la pérdida de información sea la mínima posible también. No obstante, intervienen otros factores como el tiempo, la distancia, la inversión económica, etc. que tienen que tenerse en cuenta a la hora de elegir.

En directo vs en vídeo

Sin duda, la mayor aportación que han realizado las diferentes aplicaciones que han surgido alrededor del fútbol es la facilidad de acceso a la información. Desde un ordenador, se puede ver casi cualquier partido del mundo que haya sido grabado y en el momento que se necesite. Normalmente, un par de horas después de haberse disputado un partido ya se puede tener acceso online. Además, estos partidos suelen contar con un etiquetado ya realizado, lo que facilita el poder realizar filtros de determinadas acciones de una forma muy cómoda. 

La segunda gran aportación de estas aplicaciones, vinculada directamente con la primera, es la optimización de recursos económicos. El ahorro en viajes de un club al poder acceder de forma inmediata a información es muy considerable. Un scout o analista que viaje todas las semanas en las que hay competición, genera un gasto considerable, que puede elevarse hasta los 60.000 euros según su radio de acción. Esta cantidad se ve considerablemente incrementada si los viajes son a otros continentes. Con el uso de este tipo de herramientas se puede realizar un primer filtro que permita optimizar los viajes, descartando previamente aquellos en los que no tengamos interés sea cual fuere el motivo.

Obviamente, en competiciones provinciales o regionales de fútbol base, el acceso a este tipo de videos es casi inexistente, por lo que ir a ver los partidos en directo es fundamental. Mismamente, el costo de un viaje provincial es infinitamente más pequeño que un viaje a nivel nacional o internacional.

Pero no todo son ventajas con respecto a los visionados en directo. La cantidad de información que se obtiene estando presente en el estadio es mucho mayor y además, no está limitada ni condicionada. La realización de televisión, con sus respectivos planos, limitan la capacidad de visión y por tanto, de recogida de información. El jugador ha de ser evaluado cuando está cerca del balón y cuando no lo está. Dado que la retransmisión de televisión se centra en la posición del balón, no se ve qué ocurre lejos de esa zona. Por lo que todas las acciones de anticipación, prevención o disuasión, que tanta importancia tienen en el juego y que se realizan en estas zonas alejadas no se pueden evaluar. Por otro lado, la eliminación del sonido ambiente en la retransmisión, puede ser limitante también en la recogida de información, ya que ayuda a entender otras situaciones del juego como puede ser la precipitación en la toma de decisiones de los jugadores.

En adición a los videos, estas herramientas ofrecen datos que no suelen estar validados científicamente y con criterios de categorización que no están unificados. Todos los etiquetados son realizados por humanos y, como consecuencia, tienen un margen de error, además de que para un mismo tipo de acción en diferentes partidos, pueden encontrarse diferentes tipos de categorías. 

Como último inconveniente, en relación también a dicha categorización de eventos, los criterios de clasificación están establecidos por la empresa que provee los datos, pudiendo diferir de lo que el usuario considere para la misma acción. 

Conclusión

Es importante tener en cuenta la prioridad del club y podemos tener dos posturas bien diferenciadas según sea el nivel de club:

Fútbol base

Debido a la escasez de videos de estas competiciones, desplazarse a ver los partidos en directo se hace fundamental. Será el único modo de obtener información fiable. 

Fútbol profesional/semiprofesional

Análisis del rival: si el visionado está enfocado al análisis del rival, y con la puntualidad y transcendencia del partido, lo ideal es desplazarse a verlo en directo. En caso de que no sea posible, lo ideal será intentar conseguir al menos dos partidos en un plazo de tiempo previo corto y contra rivales similares a nosotros.

Scouting: varía según el momento de la temporada y el presupuesto del club. Durante la fase de volumen, en la que hay que ver una gran cantidad de partidos, lo ideal sería viajar a ver los partidos en directo, sobre todo cuando son ligas potenciales para el club. En caso de que no lo sean, se podría dar prioridad al video. Durante la fase de visionado de calidad o periodo decisorio, sí que se hace fundamental ver los partidos en directo. Queramos o no, el video condiciona la percepción, por lo que tomar una decisión en estas condiciones, y más teniendo en cuenta la trascendencia de la misma, no es lo recomendable.

Jugadores, entrenadores y… padres

Dentro de pocas semanas, empezaran los entrenamientos de jugadores de fútbol jóvenes de entre 6 y 18 años. Estos acudirán a los campos acompañados de sus padres, madres o abuelos. Es importante reconocer que la situación en algunos estos lugares donde se realiza la práctica deportiva, no es del todo un ejemplo para estos niños.

En vez de ser un lugar donde los niños y niñas socialicen y reciban un ejemplo de valores y actitudes, a veces se muestran situaciones desagradables para muchos, sobre todo por el nivel elevado de competición que se respira en el ambiente.

A continuación, vamos a exponer una serie de reglas que pueden ser utilizadas en caso de que un padre quiera que su hijo haga deporte de forma sana y saludable, tanto a nivel físico como mental y emocional.

El entorno

Es importante que los padres valoren el entorno donde sus hijos practican deporte y se relacionan. Un lugar donde puedan crecer tanto como persona como deportista es el sitio idóneo para su desarrollo.

Por ello, es necesario que los padres conozcan las características del club donde van a entrenar y jugar, qué objetivos tienen, qué formación y experiencia tiene la persona a cargo de los niños, etc.

Esto también conlleva un compromiso por parte de los jugadores, que en muchos de los casos se traspasan a los padres por ser menores de edad. Cumplir estos compromisos es un gran ejemplo para nuestros hijos, ya que se educa más con las acciones que con las palabras.

El entrenador

Conocer a su entrenador, la forma de trabajar y el comportamiento que tiene con sus jugadores, resulta de vital importancia para decidir dónde va a pasar el niño bastantes horas al mes. La necesidad de que los niños tengan una referencia en el apartado deportivo, hace que la figura del entrenador cobre mucha importancia en su desarrollo.

Para cualquier ser humano, recibir órdenes por parte de dos personas, que a la vez son sus referencias, tanto en la vida (su padre) como en el deporte (su entrenador) puede resultar contradictorio y contraproducente para el jugador. Es por ello que se aconseja acudir al campo simplemente a animar, sin dar instrucciones sobre el juego.

Si realizaremos un símil con el sistema educativo tradicional, entendemos que un padre no puede acudir a una clase de matemáticas a decirle al profesor cómo debe enseñar la materia. ¿Por qué en fútbol si ocurre esto?


Las cosas debería ser de la misma forma: la formación y la capacidad del entrenador de fútbol titulado le otorgan el derecho a saber qué es lo ideal para el niño en cada momento, por lo que no debería ser interrumpido por órdenes desde la grada.

El árbitro

Esta figura deportiva que está encargada de hacer cumplir el reglamento en los partidos, y sobre todo de categorías de edades tempranas, se encuentra también en periodo de formación. Por eso suele cometer errores, al igual que los jugadores. Debemos tener consideración con ellos y respetar su cometido, aun cuando puedan tener algún fallo en su labor.

Cada vez hay menos personas que quieren dedicarse al mundo del arbitraje, porque rara vez no hay insultos hacia su persona, cosa que deberíamos eliminar por completo, como se hace últimamente con los actos racistas que se están castigando y erradicando. Los árbitros también son personas y se merecen el máximo respeto.

Los compañeros

Los padres no entienden que los compañeros de sus hijos son sus amigos y no compiten por un puesto en la alineación titular. Ellos deberían estar centrados en pasarlo bien mientras entrenan o juegan, además de adquirir todos los valores que puede inculcar un deporte como este.

Aquellos valores que influyen en las actitudes y comportamientos de los niños en el resto de su vida y que son aportados por el fútbol pueden ser: respeto, esfuerzo, disciplina, humildad, trabajo en equipo, etc.

Lo mejor es lo que queda después

A corto plazo, después de los partidos, se suelen generar unas situaciones de sociabilidad en la que quedan a comer. A largo plazo, podemos decir que queda una amistad con algunos de esos compañeros, para casi toda la vida.

La pregunta clave

Al finalizar los entrenamientos, cuando tu hijo vuelve contigo a casa, deberías preguntarle ¿cómo te lo has pasado?, en lugar de decirle ¿has ganado hoy?  Tenemos que entender que es un deporte, en el que solo gana un equipo, y que perder, siempre y cuando se haya dado todo, forma parte del juego.

La otra pregunta interesante para realizar es si ha aprendido algo, si la sesión le ha aportado algo de valor al niño y, por ende, se lleva algo a casa con lo que poder ver que está progresando en su desarrollo como jugador.

Por último vamos a intentar mostrar los diferentes tipos de padres que existen en los clubes de fútbol:

  • El pasota, que casi nunca está presente.
  • El “segundo” entrenador, que parece que entiende y que no para de dar órdenes constantemente. Llevan a la confusión al jugador, contradiciendo las indicaciones del entrenador y consiguiendo que comentan errores por su imprudencia.
  • El exigente, que tiene puesto el foco en su hijo y pretende que todo lo haga bien, sin entender que esto es un juego. Son los que más desgastan al jugador, llevándolos en muchos casos al abandono de la actividad deportiva.
  • El ultra, intenta simular a aquellos aficionados radicales que asisten a los partidos profesionales, aunque con suerte cada vez menos, y que tienen un comportamiento que en ningún caso son ejemplo para los niños/as.
  • El frustrado, al que le hubiera gustado formar parte de la élite del fútbol mundial, pero que en su defecto, lo intentan con su hijo obligándole a jugar y presionándole constantemente.
  • El tóxico, que todo lo critica y que nada le parece bien. Siempre está en lo cierto y los demás están equivocados.

Esperamos que atendiendo a todos estos consejos, su hijo pueda disfrutar del deporte, en este caso el fútbol, y entienda que esto es un juego en el que se puede ganar o perder y en el que lo más importante es competir, y por supuesto, pasárselo bien.

La evaluación del entrenamiento en fútbol

En los últimos años, el deporte, y el fútbol en particular, ha evolucionado hasta llegar a unos niveles de análisis científico inimaginables. Así se llegó a comprender que, como todo proceso de enseñanza-aprendizaje, necesitaba una evaluación anterior y posterior al entrenamiento para sacar conclusiones exactas de lo que se estaba trabajando.

Normalmente, esta evaluación suele estar preparada para la formación del jugador, pero suele estar influenciada en gran medida por los resultados obtenidos en la competición, cosa que no es del todo real. Así que en este artículo vamos a centrarnos simplemente en la evaluación del entrenamiento, intentando explicar los elementos a tener en cuenta a la hora de realizar una buena evaluación de nuestro sistema de entrenamiento con el propósito de como se puede medir y controlar lo que estamos haciendo en los entrenamientos a partir de nuestras sesiones y tareas.

¿Qué es evaluar?

Podríamos acudir al diccionario para respondernos a esta pregunta y decir que es “la valoración de conocimientos, actitud y rendimiento de una persona o servicio”. No obstante, debemos tener en cuenta que el fútbol es un deporte de gran dinamismo y con infinidad de parámetros a observar a la hora de evaluar. Por lo que la evaluación de comportamientos complejos es mucho más difícil que en ciencias exactas.

Para ello, se debe definir un camino cíclico que consiste en un primer paso que es evaluar, a continuación planificar y, por último, implementar para volver al principio con otra evaluación del proceso desarrollado.

Esto se realiza a partir de unos criterios de observación, una fase de análisis de la situación y un proceso de tomar decisiones para a continuación poder planificar e implementar.

¿Qué debemos evaluar?

Debemos atender a cuatro grandes bloques dentro de la evaluación del entrenamiento, que son:

  • El análisis del juego, donde pondremos atención al modelo de juego que estamos intentando implementar, los medios técnico-tácticos a nivel general y la estrategia.
  • El análisis del jugador, al que deberemos valorar tanto en los aspectos técnicos, tácticos, físicos como psicológicos.
  • El análisis del proceso de aprendizaje, en este caso las tareas utilizadas, atendiendo a los objetivos, el contenido y el método que se utiliza para trabajar con esas tareas.
  • Y por último y no menos importante, aunque existe gran cantidad de técnicos que no la tienen en cuenta que es la autoevaluación del entrenador y/o cuerpo técnico, dentro de la dirección del entrenamiento y la toma de decisiones en cada momento.

Aquí podríamos incluir también la evaluación del rival, ya que es de suma importancia para nuestros objetivos, aunque depende del contexto en el que nos encontremos, ya que si la evaluación la estamos realizando en una academia de formación del jugador, este dato adquiere una menor importancia.

¿Para qué evaluar?

Todo este proceso de evaluación se debe realizar para poder planificar y organizar el entrenamiento a nivel general y las sesiones de entrenamiento de los próximos días, estableciendo metas alcanzables y una metodología adecuada al jugador y al equipo.

También nos servirá para detectar si la dificultad del método de trabajo y de las tareas están adecuadas al nivel del jugador.

Y, por último, para decidir cual será la alineación en el próximo partido, detectando qué jugadores están en la mejor disposición posible para afrontar la competición, atendiendo a las características del próximo rival o por el rendimiento apreciado durante la semana de entrenamientos.

¿Cuándo evaluar?

Existen tres momentos principales en los que realizar una evaluación del entrenamiento:

  • Inicial, en la que se determina el momento de partida y el estado en el que se encuentran nuestros jugadores antes de la sesión.
  • Desarrollo, en el que observamos el nivel que se está alcanzando en relación a los objetivos propuestos en esa sesión. También nos permitirá intervenir en la organización de las tareas si es necesario.
  • Final, en la que se determina el grado de consecución de los objetivos marcados, si se han conseguido o no y si se puede seguir con el plan establecido para las próximas sesiones o hay que variar ciertas cosas.

¿Con qué evaluar?

Tenemos a nuestra disposición diferentes formas a la hora de evaluar el entrenamiento.

Se pueden utilizar planillas de registro manual, en las que a partir de la anotación podremos ir apuntando los comportamientos que estamos observando y que nos aportarán una idea de cómo está marchando el entrenamiento. En este punto podemos añadir una tabla con los aspectos positivos y negativos observados, así como escalas cuantitativas y cualitativas de los mismos.

A continuación podemos añadir estos datos registrados a un software estadístico, como puede ser Micosoft Excel en el caso de no tener demasiados recursos o en otro soporte más especializado, en el que se irían acumulando de forma repetitiva, sesión tras sesión y que nos aportaría información valiosa a corto, medio y largo plazo.

Una vuelta más se le podría dar con los conocidos sistemas de control de entrenamiento, como los GPS, que nos aportarían datos físicos con un gran nivel de detalle sobre los recorridos, velocidades, cambios de dirección, aceleraciones y desaceleraciones entre otros muchos.

Por último, añadiríamos a esta lista las imágenes de vídeo, un medio muy importante en estos momentos, junto con algún software específico de análisis del juego, que nos permitiría poder visionar de nuevo el entrenamiento y llevar un registro que nos permitirá consultar los aspectos evaluados en momentos puntuales de la temporada.

Proceso de la evaluación

Para establecer este proceso de evaluación, debemos crear en primer lugar unos criterios a seguir.

A continuación, realizar un análisis de la calidad de los datos que estamos adquiriendo para después realizar la recogida de información mediante las planillas o grabaciones. Analizar estos datos de manera individual, por líneas y colectiva. Atiendo al modelo y la dinámica del juego.

Realizar una presentación a los jugadores de forma individual, por líneas o equipo.

Y por último realizar un almacenaje de los datos por si es necesario una consulta a posteriori.

En este proceso es fundamental no saltarse ninguno de estos pasos, porque hacerlo, conllevaría a una perdida importante de objetividad y de tiempo, ya que por ejemplo, el no tener almacenados los datos en un lugar accesibles, nos llevaría a tener que realizar otra vez el proceso desde el inicio, con la consiguiente pérdida de tiempo y la aportación de un nuevo esfuerzo innecesario.

Para finalizar, recordar que las claves de una buena evaluación es que deben ser objetivas y realizadas de manera continua para que no se incurra en pérdida de tiempo sin ayudarnos en nuestro trabajo diario. Además, deberá ayudarnos en cualquier faceta en la que estemos trabajando, ya puede ser como entrenador o como analista táctico del equipo.

Y debe estar fundamentada en la planificación y la implementación del trabajo, acorde a lo que el fútbol precisa y los jugadores necesitan, sin estar influenciados por el resultado de la competición que en muchos casos no reflejan el trabajo y la enseñanza que se está llevando a cabo.