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Cómo aumentar o disminuir el nivel de los ejercicios

Todos los entrenadores han diseñado una tarea para la sesión que tiene que llevar a cabo, piensan que va a funcionar perfectamente, pero en el momento de ejecutarla en el terreno de juego, se dan cuenta de que, por un motivo u otro, dicha tarea no satisface las expectativas que tenía de ella. Esto suele ocurrir en la práctica con muchísima asiduidad y el motivo puede variar de una a otra.

Una de las causas más frecuentes por lo que esto sucede es por intentar imitar o copiar lo que otro entrenador, normalmente de élite, ha realizado. Hoy en día, solo tenemos que navegar por internet para darnos cuentas que existen miles de ejercicios de futbol y que, aunque en un primer momento se cree que pueden ser válidos para nuestro equipo, al intentar llevarlos a la práctica, vemos que no es así. Que una tarea no se adapte a nuestras necesidades puede ser por la gran cantidad de condicionantes tácticos que lleva, que no son acordes a nuestro modelo de juego; o porque el nivel de complejidad no es el adecuado para el jugador del equipo, lo que al final termina generando ansiedad en él y falta de resultado en su ejecución.

Por lo tanto, antes de diseñarla, tendremos que tener claro varios aspectos: por un lado, si lo que queremos es conseguir que el jugador perfeccione su habilidad, se buscará que aumente el reto, o ambas. Se recomienda primero mejorar las habilidades del jugador para que aumente el nivel de autoconfianza y luego, progresivamente, ir aumentando la dificultad a la hora de aplicar dichas habilidades. Cuando se pone un reto por encima de sus posibilidades, se termina sin conseguir los objetivos de la tarea.

El éxito de la tarea también va relacionado con la situación que esté atravesando el equipo y, por eso, en función de esto, el diseño de las mismas variará. Si el equipo no está atravesando un buen momento psicológico debido a los resultados, es beneficioso llevar a cabo ejercicios con menor dificultad de ejecución, ya que así aumentaremos la confianza de los jugadores. En el caso de que se planteen retos complicados, aumentará la ansiedad y la falta de confianza en ellos mismos. Si por el contrario, el equipo está atravesando una buena racha, se pueden plantear retos más complicados porque su alta confianza facilitará que llegue a alcanzarlos.

Además de todos estos aspectos, debemos tener claro que se debe ser realista: hay que diseñar tareas para formar a jugadores si se está dirigiendo algún equipo de la base o tareas para competir si se encuentra en algún equipo senior. También es de vital importancia, conocer cuáles son las necesidades y carencias de sus jugadores a nivel individual y saber adaptarlo a las necesidades colectivas, teniendo en cuenta la planificación metodológica o el modelo de juego.

Como elementos clave para el diseño de una tarea debemos tener en cuenta:

  1. Establecer el objetivo que queremos alcanzar.
  2. Dependiendo del objetivo que se marque, elegir el método para la enseñanza que más interese.
  3. Una vez que se tiene claro el método, elegir la forma didáctica que mejor se adapte para conseguir el objetivo de la tarea.
  4. El nivel de los jugadores a los que va destinada la tarea, ya que en función de esto, se tendrá que tener en cuenta determinados detalles como:
    1. Establecer la estructura general de la tarea, analizando si es conveniente que haya superioridad, igualdad o inferioridad numérica y la presencia de porteros o no.
    2. Concretar si es conveniente utilizar comodines, decidir dónde colocarlos y qué papel   tendrán dentro del ejercicio.
    3. Establecer las dimensiones sobre las que vamos a trabajar y determinar la forma del terreno de juego, es decir, si lo hacemos de forma cuadrada, rectangular, etc. Que haya o no porterías, el número de las mismas y si las necesitamos de tamaño real o mini porterías.
    4. Utilización o no de sub-espacios.
    5. Determinar la forma en la que hay que marcar el gol para que sea válido o anotar el punto, por ejemplo: solo vale el gol si se lleva a cabo con la cabeza, si se materializa con la pierna menos hábil, si se consigue después de un número determinado de pases, etc.
    6. Limitaciones o no de toques por jugador, según esto, el juego será mas o menos rápido y complejo.
  5. El momento de la temporada en la que se encuentren.

Por lo tanto, es importantísimo que cuando se diseña el ejercicio, se haga buen uso de estos recursos para así limitar más o menos la acción del jugador. Estas normas que limitan la acción se llaman constreñimientos, entendiéndose como aquellas reglas o guías que marca el entrenador para poder lograr el objetivo propuesto. Según esto, el entrenador lo que busca al constreñir o guiar a sus jugadores es que estos encuentren una solución motriz a través de un proceso de auto organización.

Una vez que ya tenemos claro cómo se puede llegar a diseñar una tarea y sabemos como la vamos a estructurar, el aumento o la disminución de la dificultad de la misma irá relacionada con todas aquellas variables que hemos ido viendo a lo largo de este artículo. Solo con el simple hecho de añadir o quitar algunas de ellas, el resultado sería diferente, puesto que algunos parámetros como la intensidad, la velocidad o la concentración podrían cambiar de manera sustancial. Las más utilizadas son: las dimensiones del espacio, el número de participantes y las reglas del ejercicio.

Aumentar o disminuir el nivel de las tareas

Desde aquí recomendamos a todos los lectores, entrenadores y técnicos, a que tengan iniciativa e imaginación a la hora de elaborar tareas, usando las que se proponen para otros equipos como inspiración, y adaptándolas si es necesario, para conseguir objetivos marcados con sus respectivos equipos. No hay nada más gratificante para un entrenador que ver, en el terreno de juego, ejercicios diseñados por él mismo para cada momento con éxito.