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La posesión del balón en busca de sentido

Mucho ha evolucionado el fútbol en los últimos tiempos y en diversos aspectos, desde los sistemas que podemos ver en los partidos hasta las herramientas que se utilizan en el análisis, hasta la metodología del entrenamiento.

Esto ha quedado reflejado en la gran diversidad de modelos de juego de los que se pueden disfrutar, viendo a multitud de equipos muy dispares en sus planteamientos.

Por ello, el entrenador tiene que actualizarse con las nuevas técnicas de entrenamiento y, de esta forma, no quedar obsoleto, intentando llegar a conseguir que su equipo ponga en práctica uno de esos modelos de juego tan atractivos y novedosos.

Si dentro del modelo de juego nos centramos en la posesión del balón, mucha gente lo verá como algo sin sentido, y con la intención de parecerse a otros deportes, como pueden ser el balonmano, realizando pases en corto a los compañeros que se encuentran más cerca sin ánimo de progresar. Nada más lejos de la realidad. Esta manera de jugar es mucho más profunda e interesante de lo que algunos piensan, así que vamos a intentar resumir en este artículo los aspectos más importantes para conocerlo.

¿Qué es el modelo de posesión de balón?

Este modelo de juego nace de la necesidad intrínseca del jugador de estar en contacto con el balón la mayor parte del tiempo en un partido, de ser poseedor del elemento principal de este juego. Una definición fácil y sencilla de entender con respecto a la posesión de balón, podría ser que es una acción realizada por dos o más jugadores que consiguen pasarse el balón evitando que el contrario se haga con el control del mismo.

Jugar con el estilo de posesión de balón es mucho más que tener el control del balón durante el mayor tiempo posible. Y no es suficiente entrenarlo con la simple indicación de que el balón tiene que ir a ras de suelo. Porque el hecho de tener el control del balón todo el tiempo, no implica el tener la posibilidad de hacer gol, que es el fin de este juego. No hay que olvidar que todo juego tiene una meta, un objetivo y en el fútbol gana el equipo que mete más goles que el adversario, así que, independientemente del modelo de juego que utilicemos, no podemos olvidarnos nunca de esta regla de oro, aunque parezca que jugar con la posesión de balón implique olvidarse de ello.

Jugar con la posesión de balón para tener un resultado efectivo, implica pasar por tres fases: mantenimiento del balón, creación con progresión y finalización.

Ahora la pregunta que todo el mundo se suele hacer es, ¿quién tiene controlado el balón durante más tiempo tiene el control del partido y la seguridad de que va a ganar? La respuesta es no al 100%, pero sí se puede decir que la posibilidad de conseguir la victoria es mayor, porque si se es capaz de realizar un buen uso de esa posesión, aparecerán muchísimas más opciones de finalización en la portería rival.

Además, el equipo que se encuentra más tiempo sin tener el balón, tiene un desgaste físico mayor, con lo que comete más errores tanto en defensa, en el tema de organización, como cuando está en ataque con fallos en pases y controles.

¿Qué hay que tener en cuenta?

A la hora de llevar a la práctica este modelo de juego, es importante tener muy presentes los siguientes aspectos:

  • Capacidad de lectura del juego en cada momento, detectando qué es lo que sucede en él y anticipándose a lo que pueda ocurrir.
  • Agilidad mental a la hora de estar constantemente pensando antes de que se produzca la acción para, una vez más, conseguir anticiparse.
  • Jugadores que tengan múltiples soluciones en cada situación del juego y sean capaces de tomar la decisión óptima en cada momento a un ritmo de juego cada vez más alto.
  • Ser protagonista en el partido, queriendo tener el balón el mayor tiempo posible.
  • Tener jugadores técnicamente capaces de tratar el balón con calidad, ya que, evidentemente, si se producen muchas imprecisiones en los pases, puede influir de forma negativa en el desarrollo de este modelo de juego.
  • Aumentar la posesión del balón de forma progresiva, desde el momento que se empieza a entrenar hasta que termina la temporada, se ha tenido que apreciar un aumento de este tiempo.
  • Ser pacientes tanto a la hora de avanzar en el proceso de implantación de esta forma de jugar, y también serlo cuando se está compitiendo, al seleccionar el momento que hay que pasar de una fase a otra.
  • La orientación corporal es fundamental para ganar tiempo y espacio a la hora de sacar beneficio a las acciones que se presentan en el partido y con respecto a los adversarios.
  • Utilización de las dos piernas en todo momento, ayudará a un ritmo alto de juego.
  • Capacidad de trabajar con éxito en espacios reducidos.
  • Dar tensión en el pase y precisión a la hora de enviar el balón a un compañero para que llegue en las mejores condiciones posibles y con el timing correcto.
  • Creación constante de líneas de pase para que el poseedor de balón tenga al menos 3 ó 4 posibles receptores a diferentes distancias y se pueda dar continuidad a la posesión del balón.
  • Distancia correcta con respecto al poseedor para no atraer rivales a zonas que puedan ser perjudiciales a nuestros objetivos.
  • Ser capaces de solucionar situaciones de igualdad y superioridad numérica como pueden ser 1×1 y 2×1 mayormente.

Un aspecto importante es el tiempo que no tenemos el balón. Dentro del modelo de juego con posesión, hay que tener en cuenta el momento que nos encontramos desposeídos del balón, y organizar una estructura para poder recuperarla de forma efectiva y que nos permita volver a disfrutar de la posesión. 

Lo lógico sería que se trabajara una forma de recuperar el balón lo más rápido posible, ya que el eje en el que gira este modelo es la posesión y, cuanto menos tiempo estemos desprovistos del esférico, mucho mejor, pero esto depende de cada entrenador.

Para ello, es necesario una gran concentración e implicación de todos los jugadores. Si en este engranaje de recuperación hay un solo elemento que no participa o no lo hace a tiempo, el trabajo de los jugadores que si están implicados sirve para muy poco y puede generar un estado de frustración.

Esto puede realizarse de varios formas:

  • Manteniendo el bloque y acosando al rival para evitar que progrese mientras se organiza el equipo, a partir de ahí intentar recuperar el balón. 
  • Replegando hasta situarse por detrás del balón en un posicionamiento definido, como puede ser bloque medio o bajo. 
  • Ir a presionar, lo que algunos entrenadores definen como atacar sin balón, evitando que se produzca un lanzamiento en largo y bloqueando las líneas de pase cercanas. En esta última opción si no se consigue recuperar el balón en un tiempo de entre 5 ó 6 segundos, el equipo debería replegar rápidamente y posicionarse en bloque defensivo. 

Según estudios realizados, la posesión de balón ha sido uno de los estilos de juego que más crecimiento ha tenido en los últimos tiempos. Esto no quiere decir que sea un método infalible o que aumente el rendimiento del equipo, pero sí es cierto, que tener mayor tiempo el balón controlado aumenta significativamente una mejora en los resultados. Esto es totalmente lógico, ya que si no se tiene el balón, es imposible conseguir marcar gol. No obstante, no está realmente al alcance de todos, porque para lograrlo, hay que tener claros los conceptos que se han explicado en este artículo de forma resumida.