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La planificación de la plantilla

Desde el momento en el que el árbitro señala el final del último partido de la temporada, empieza la planificación de la siguiente. 

El trabajo en el fútbol es un sistema cíclico que se repite cada año. Cada temporada, comienza con un proceso de creación de la plantilla, en el caso de que el entrenador llegue a un nuevo club, o de reforzar la que ya tiene, en el caso de que tenga la suerte de formar parte de un proyecto con continuidad en el tiempo. 

El principal mercado de incorporaciones y bajas es el previo al inicio de la competición, que comprende los meses de julio a septiembre aproximadamente, dependiendo del país y la competición en el que se encuentre el equipo. También existe otro periodo a mitad de la misma, que empieza normalmente en enero y que permite reforzar algunos puestos a mitad de temporada, ya sea por bajo rendimiento de algún jugador o alguna lesión sufrida o, simplemente, querer realizar una mejora en la plantilla.

En este artículo vamos a explicar el proceso de creación de una plantilla en el supuesto de que el entrenador acaba de llegar nuevo a un club y se va a hacer cargo de un equipo con total libertad para crear la plantilla según su modelo de juego y en concordancia con la identidad del club.

Este proceso de creación de la plantilla puede empezarse desde cero, o puede contar con un extenso trabajo detrás, en el que, durante muchos años, se ha ido recopilando a título personal, información de jugadores que se ha incluido en una base de datos y a los cuales se les ha hecho un seguimiento para estar preparados en caso de tener la necesidad de incorporarlos a la plantilla actual.

Este trabajo también puede estar apoyado por el departamento de la Dirección Deportiva del club en el caso de que exista.

Tipos de fichajes

Existen tres maneras de hacer llegar un jugador a nuestro equipo, mediante un traspaso, una cesión o si el jugador es agente libre. 

En el caso del traspaso, éste se produce con un acuerdo entre dos equipos a cambio de una suma de dinero, trasladando los derechos del jugador del club vendedor al club comprador.

La segunda opción, la cesión, es un acuerdo de préstamo del jugador para que el futbolista juegue con el equipo al que se ha cedido durante un periodo de tiempo determinado. En este caso los derechos del jugador siguen perteneciendo al equipo que presta al jugador, que continúa manteniendo la propiedad del mismo. Las opciones dentro de estos acuerdos pueden ser muy variadas, desde prestar al jugador por una cantidad de dinero, el pago del salario o incluso de forma gratuita con una finalidad formativa.

Por último, nos encontramos con el supuesto del agente libre, en el que el jugador ha finalizado su situación contractual y se encuentra con plena libertad para negociar con cualquier equipo. 

Fases de construcción de una plantilla

El primer paso para la creación de la plantilla es realizar un análisis exhaustivo de la misma durante la temporada anterior. Para ello, se puede observar el rendimiento de cada jugador en los partidos disputados en la última temporada jugada, o incluso realizar un informe a nivel de big data para un estudio pormenorizado de todos los indicadores que nos puedan facilitar la labor de evaluarlo. Pero siempre debe existir la opinión del ojo experto.

Se debe realizar un visionado de partidos con su posterior análisis por parte de todo el cuerpo técnico para sacar todas las conclusiones posibles que ayuden en la tarea de decidir qué jugadores van a continuar y cuáles causaran bajas, acorde al modelo de juego que se va a establecer y a la identidad que se le quiere dar al equipo.

A continuación, se debe analizar a los jugadores que se van a mantener en la plantilla de forma individual, en los aspectos técnico-tácticos, y observarlos como piezas que debemos montar en un engranaje y que encajen de forma perfecta, tanto con el modelo de juego planteado, como con sus compañeros. Las características de todos deben encajar entre sí para que el juego sea fluido y complementario en todos los aspectos.

Un ejemplo claro puede ser, si tenemos un delantero que realiza buenos desmarques de ruptura al espacio, sería conveniente tener centrocampistas que tuvieran como una de sus características principales un buen último pase entre líneas para aprovechar el potencial que ofrecen los dos jugadores.

De nada nos sirve crear una plantilla con buenísimos jugadores si entre ellos no existe esa complementariedad que los lleva a conectarse en el juego y sacar su máximo potencial ayudado por las características de sus compañeros. Aquí es donde está la dificultad de conseguir crear una plantilla óptima, en anticiparse y poder ver antes de tiempo la conectividad que pueden llegar a tener esos jugadores.

Desde el punto de vista del entrenador, este debe estar en constante comunicación con la Dirección Deportiva, normalmente compuesta por un Director Deportivo, Secretario Técnico y varios scout. Este trabajo debe ser complementario, intentando adaptarse uno al otro para obtener el mayor beneficio posible del trabajo y ajustar todo lo posible a la hora de las incorporaciones y las bajas.

Esta parte es importante, ya que la dirección deportiva tiene un trabajo realizado con anterioridad a la llegada del entrenador. Esta anticipación al proceso puede hacer jugar con ventaja al club a la hora de la creación de la plantilla.

Es necesario que exista una competencia interna dentro del equipo. Establecer dos jugadores por puesto del mismo nivel hará que los entrenamientos suban en nivel de intensidad y que el jugador llegue al convencimiento de que si no está al 200% cada día puede perder su puesto en el once inicial y no llegar a conseguirlo nunca en toda la temporada. La competitividad interna en el equipo conseguirá, sin lugar a dudas, subir el nivel colectivo del equipo.

Otro punto importante a tener en cuenta a la hora de crear la plantilla es que los jugadores puedan rendir en diferentes posiciones y que controlen todos los aspectos del juego. Jugadores que puedan contribuir al equipo en dos perfiles, dando opción de progresar por el carril exterior o meterse a jugar con juego interior, puede ser un claro ejemplo de como el equipo se podría adaptar y modificar de alguna forma su estrategia operativa en algunos partidos, ofreciendo múltiples soluciones a la hora de afrontar la competición.

La capacidad de adaptación del jugador es otro aspecto a tener en cuenta, ya que debe asumir un rol dentro del grupo. Dentro de este apartado se pueden definir aquellos roles como jugadores que llegan para ser titular, o para ser suplente, jugadores jóvenes o experimentados que van a aportar al grupo ademas de los aspectos deportivos, otros que igualmente harán crecer el potencial del equipo.

Si se siguen estos consejos a la hora de la creación de la plantilla y se logra acercarse lo máximo posible al perfil de jugador ideal para cada puesto, será muy probable conseguir los objetivos marcados. Hay que recordar siempre que lo más importante es el jugador. El potencial que puede tener y la capacidad de aprendizaje, junto con su transformación, son fundamentales para obtener el mayor rendimiento de él durante la temporada.