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El juego posicional… ¿al alcance de todos los equipos?

A menudo, en la vida real, existen diferentes juegos posicionales por todos nosotros conocidos, como pueden ser el tres en raya o el juego de cambio de Shannon. Estos dos ejemplos hacen referencia, en teoría, a un juego finito en el que es posible determinar el árbol completo del juego y definir cuales son las opciones válidas.

Sin embargo, en la práctica, el árbol del juego, (defínase este como un gráfico con nodos que representan posiciones en el juego y cuyas aristas representan los movimientos de los jugadores) puede ser enorme. Realmente, los juegos posicionales son técnicas combinatorias más sofisticadas que un juego finito.

Después de esta introducción enmarañada de definiciones matemáticas, se llega a la conclusión de que el juego, o ataque posicional en fútbol, es aquella forma de atacar en la que se pretende tener un tiempo de posesión prologando mediante movimientos de los jugadores, entrenados para ello, antes de buscar la finalización.

El estilo de juego posicional

Esta identidad o estilo, es una manera de entender el juego y de crear el modelo de entrenamiento que se va a aplicar al equipo con el consiguiente esperado resultado en la competición.

Jugar desde la posición, teniendo en cuenta las diferente fases del juego, es el principio fundamental para la organización del trabajo. Todo esto, siempre fundamentado en la posesión del balón y en su pronta recuperación.

Para ello, es fundamental la creación de una sensación de unidad entre todo el equipo, una sensación que indique a cada jugador cual es su papel dentro del juego y que todo el mundo entienda que, a lo mejor, quedarse parado en un momento dado, es sinónimo de ayuda al compañero y viceversa.

Las claves de este estilo

La primera clave de todo este engranaje, consiste en generar superioridades numéricas desde la posición de los jugadores cuando estamos en posesión del balón, con la intención de desbordar la defensa rival.

Para ello, es necesario la colocación estratégica de los jugadores en diferentes alturas y carriles en los planos de amplitud y profundidad para encontrar situaciones ventajosas con respecto al oponente.

La segunda clave es que el equipo tiene que comportarse como un bloque: todos deben avanzar juntos, de manera ordenada y organizada, siempre teniendo como referencia el balón y el compañero que lo posee.

La última clave, y el objetivo que siempre se debe tener en mente, es generar situaciones de gol para poder anotar en la portería rival. Sin este objetivo, el juego no tiene sentido, de hecho, tener gran parte de la posesión del balón en un partido, no te da ninguna seguridad de ganarlo.

Si se produce una pérdida de la posesión del balón, el equipo debe organizarse en bloque, juntos y con la firme intención de recuperar lo antes posible, para poder desde ahí comenzar de nuevo el ataque. Esto resulta menos complicado si los jugadores se encuentran en apoyo cercano y constante, una de las múltiples características que veremos a continuación para tener éxito en la implantación de este estilo.

¿Que se debe entrenar para tener éxito en el juego de posición?

A continuación se van a detallar los objetivos que se tienen que entrenar para llegar a conseguir este estilo de juego:

  • Tener una circulación fluida y con alto ritmo en los pases, principalmente a uno o dos toques y con prioridad a los pases rasos.
  • Apoyos continuados en corto y lectura de lo que pasa a lo lejos.
  • Gran movilidad inteligente en las diferentes posiciones, ofreciendo líneas de pase al compañero.
  • Colocación de jugadores a diferentes alturas y carriles.
  • Crear superioridad numérica de jugadores para un amplío control del juego.
  • Amplitud en el juego para generar espacios y juego por dentro.
  • Formación de figuras geométricas como triángulos y cuadrados para realizar combinaciones con el balón.
  • Conocimiento del concepto de “tercer hombre” ofreciendo diferentes soluciones al poseedor del balón.
  • Atraer a rivales a presionar al poseedor del balón mediante la progresión con conducción para generar hombres libres a los que realizar pase.
  • Posicionamiento entre líneas rivales para recibir en condiciones óptimas.
  • Saber mantener la posesión aun cuando el equipo rival está realizando una presión a alta intensidad.
  • Ocupación de espacios de forma racional, tanto en los espacios interiores como en los generados en el exterior.
  • El poseedor de balón debe tener al menos 3 opciones de pase para darle continuidad al juego.
  • Tener controlado el ritmo que imprimir a sus acciones, ya sea caminando, trotando o corriendo a máxima intensidad.
  • Movimientos coordinados que dificultaran el trabajo defensivo del rival, desorganizándolo y perdiendo oportunidad de recuperar la posesión.
  • Comenzar a construir desde atrás, desde la línea de portero y defensas. Salir con el balón controlado ayuda a que vayan apareciendo superioridades numéricas en las líneas anteriores.

¿Que características tienen que tener los jugadores para desarrollar este estilo?

Es evidente que para llevar a cabo un estilo de juego, ya sea el de posición o cualquier otro de los muchos que conforman el espectro del fútbol, se necesitan una serie de elementos.

El principal de todos ellos son los jugadores. Dependiendo de en que etapa se encuentra el entrenador desarrollando su trabajo, ya sea de rendimiento o de formación, el equipo necesitará unos jugadores para llevar a cabo este estilo. Si el objetivo es de formación, se necesitará una metodología adecuada para hacer crecer a los jugadores en este estilo, además de unos materiales adecuados, como por ejemplo la disposición de un terreno de juego adaptado a las característica de este estilo.

Estas son las principales características:

  • Dar buenos pases, preferiblemente en espacios cortos y con efectividad. Las características de un buen pase son la precisión, la velocidad y el timón perfecto. La utilización de los dos pies en las acciones de pase, dará velocidad al juego. Controlar el juego con el pie alejado al oponente.
  • Se valorarán los pases en largo, ya que se debe alternar entre juego en corto y juego en largo.
  • Utilización del control orientado para ganar tiempo en las acciones.
  • Saber mirar alrededor y tener una orientación espacial de la situación correcta, observando el balón, el movimiento y la posición de sus compañeros.
  • Orientación corporal y perfil adecuado a cada situación del juego.
  • Alto nivel de concentración durante todo el partido y buena lectura del juego para anticiparse a lo que va a pasar en las acciones sucesivas.
  • Alto grado de reacción e intensidad, tanto cuando se está en posesión del balón como cuando no se está.
  • Con buen regate en el 1×1 para desbordar y sacar ventaja de las situaciones.
  • Buena conducción de balón para fijar a los rivales.
  • Saber jugar sin tener el balón en los pies, sabiendo que durante un partido de 90 minutos, el jugador sólo estará en posesión de él alrededor de 2 minutos máximo.
  • Control de la finta para desestabilizar y confundir al rival que está marcándolo.
  • Conocimiento de la comunicación verbal y no verbal del compañero.

Si los jugadores no poseen estas características, será más complicado implementar este estilo de juego en el equipo.

Es posible desarrollar una metodología de trabajo orientado al estilo de juego posicional. Los objetivos colectivos e individuales que hemos planteado en este artículo, facilitarán la creación de sesiones de entrenamiento y tareas, que ayudaran al jugador a crecer deportivamente, conociendo cuales son las características necesarias para tener éxito en el juego posicional.