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Cómo interpretar a tus jugadores a través de su lenguaje corporal

Cada vez más, el entrenador de fútbol necesita ser un individuo multipontencial que tiene que controlar múltiples aptitudes en diferentes disciplinas. Esto se puede sustituir contratando un cuerpo técnico multidisciplinar que cubra todas las necesidades, pero esta alternativa no siembre es posible, ya que muchos entrenadores de fútbol base tienen que valerse por si mismo y abarcar todo el trabajo necesario ellos solos.

Este concepto, puede llevar a estigmatizar al técnico, dando la imagen de que no es bueno en nada porque hace varias cosas al mismo tiempo y no se focaliza en una sola para perfeccionarla, pero esto no es en absoluto cierto, ya que una persona que se considera multipotencial tiene como características principales el aprendizaje acelerado y la simplificación de ideas para que le den resultado de forma rápida y eficaz.

Dentro de las disciplinas que tiene que controlar el entrenador, cada vez cobra más importancia la psicológica, y uno de los apartados más interesantes es el lenguaje corporal del jugador. Partimos de la idea de que antes del lenguaje escrito y hablado, la expresión corporal es la forma de comunicación, entre personas, más antigua que conocemos. Es un medio, por el cual expresamos pensamientos, emociones y sentimientos, convirtiendo al cuerpo en una herramienta de expresión, consciente o inconscientemente.

El lenguaje corporal es la forma de comunicación inconsciente y no verbal, en la que el sujeto utiliza su propio cuerpo mediante movimientos, posturas, expresiones faciales o tono de voz, para expresar algo.

Si te conviertes en un experto en la comunicación no verbal y el lenguaje corporal, podrás adivinar y leer la mayoría de las situaciones que están expresando tus jugadores en los momentos que compartís a diario. Estos mensajes son enviados en multitud de ocasiones, y están esperando a ser descodificados por el entrenador y el cuerpo técnico para una mejora en la toma de sus propias decisiones.

Estas situaciones están generalmente divididas en tres contextos importantes, que pasamos a desarrollar a continuación.

¿En que momentos clave podemos leer los gestos del futbolista?

En realidad, cualquier momento que pases con él es bueno para analizar cual es la actitud del jugador, pero existen tres escenarios fundamentales en los que cuales tenemos que prestar mucha atención y son: las reuniones personales o charlas individuales, los entrenamientos y los partidos. Estos son algunos de los consejos que puedes poner en práctica en las próximas situaciones que te planteamos.

En las reuniones personales o charlas individuales se debe estar atentos, sobre todo, a las microexpresiones del jugador. Es decir, a esos pequeños gestos que se producen en su cara, ya que son sensaciones que se registran de inmediato en su cerebro incluso de forma inconsciente. Estos se realizan incluso sin darse cuenta la propia persona que ha percibido algo.

Por eso el primer lugar donde mirar es la cara, sus cejas y su boca, nos indican si el jugador le está dando la bienvenida a la reunión o está reacio a ella. Si el jugador permanece de pie o quiere sentarse, indica el grado de interés que tiene. Si se acerca mucho a ti o permanece distante, es otra fuente de información que hay que tener en cuenta para saber como se debe actuar. Otras acciones que se deben tener en cuenta son los gestos con las manos y la postura de su cuerpo.

Algunas acciones que se realizan de forma inconsciente están catalogadas como indices de información general, por ejemplo, si una persona se tapa la boca mientras habla puede ser que esté escondiendo algo, o si durante la reunión deja descansar su cara sobre la mano, eso puede ser un síntoma de aburrimiento. Dentro de este apartado se pueden incluir las sesiones de vídeo, aunque es una situación grupal, es en este momento donde los jugadores tienen que prestar mucha atención a lo que se está mostrando, y puede ser un momento ideal para detectar el interés de cada uno de ellos.

Durante las tareas que se realizan en los entrenamientos hay muchos momentos que dan información de la situación emocional en la que se encuentran los futbolistas, hay un elemento que empieza a aparecer con respecto a las reuniones individuales y que hay que tener en cuenta y es el estrés físico y mental. Jugando con este dato, se puede observar que las expresiones y los gestos se multiplican por mil. Algunos gestos que podemos observar que se producen a menudo son por ejemplo, cuando un jugador se tapa la cara, significa que siente vergüenza, ya sea por algo que ha hecho algún compañero o por una acción que ha realizado él mismo.

Si se están produciendo situaciones tensas y el jugador se lleva las manos a la cabeza, tocándose el cuero cabelludo, puede indicar incredulidad ante lo que está viviendo.
Cuando el jugador camina con la cabeza mirando hacia abajo, con su barbilla casi tocando el pecho, indica desacuerdo o desconfianza en lo que se está diciendo o haciendo.

Sin embargo, si el jugador camina con la cabeza levantada y la barbilla arriba, hace ver a los demás seguridad en si mismo y autoridad. Los movimientos de cabeza son de gran importancia en estos momentos, ya que si lo hace de arriba a bajo, equivale a un “sí”, estando de acuerdo con lo que se está produciendo, mientras que si lo hace de lado a lado, estará transmitiendo nerviosismo o rechazo. Debemos tener en cuenta a la velocidad que lo hace, porque esto indicará los matices de la acción.

En los partidos hay situaciones generales, y otras que generan sentimientos tales como alegría o miedo en altas dosis de intensidad, como son la celebración de un gol, una sustitución o el momento de recibir o cometer un penalti. Se suele decir que un partido es la extensión de los entrenamientos y que los equipos compiten como entrenan, así que posiblemente se repitan muchos de los gestos descritos en el apartado anterior, aunque se puede tener en cuenta algunas indicaciones importantes como por ejemplo, la escucha activa del interlocutor, si en el momento que el entrenador le está dando instrucciones a un jugador, este escucha y mira atentamente, significa que está creyendo firmemente en lo propuesto, y eso nos ayuda a continuar con la idea que tenemos.

El entrenador también tiene que controlar su lenguaje corporal

Al igual que el entrenador se fija en los gestos que realiza un jugador en el día a día, el jugador también se encuentra observando a los componentes del cuerpo técnico en todo momento. Ellos intentan encontrar sus fortalezas y debilidades y ver que tipo de personas son las que las van a llevar a conseguir los objetivos.

Por ello, es importante que el entrenador controle sus acciones y gestos en un entorno de máxima exigencia. A continuación vamos a dar una serie de consejos que puede utilizar el entrenador para mejorar el control de este aspecto:

  • El lenguaje corporal debe adaptarse a la situación en cada momento, es fundamental no irradiar miedo ni inseguridad.
  • La cantidad y calidad de los gestos deben ser de la forma más natural posible y mantenerse de una forma fluida, porque sino puede percibirse como una actuación forzada y se perderá toda la credibilidad.
  • Es importante controlar el tono de voz, con esta herramienta podrás generar una sensación de poder si lo usas alto y grave, o de conciliación si es un tono más bajo.
  • Se necesita un gran dominio de la consciencia y la inteligencia emocional, teniendo siempre en cuenta el contexto cultural en el que nos encontramos.
  • Es muy importante controlar lo que denominamos el espacio personal, si te acercas mucho a una persona con la que no tienes excesiva confianza puedes generar una sensación negativa de intrusismo en su espacio personal.
  • Si llegas a un lugar donde hay personas nuevas que no conoces hasta ese momento, es importante hacerlo con una sonrisa y saludando a todo el mundo, ya que estos desconocidos se sentirán más tranquilos y transmitirás que eres una persona sociable y amigable con la que se puede entablar una conversación.
  • Mantener la mirada y caminar de una forma firme ayudará a generar un ambiente de confianza.
  • Hay que transmitir liderazgo, seguridad y confianza, pero no se tiene por qué negar una sonrisa o broma, no es cuestión de ser un tirano.
  • Explicar las decisiones con calma, mirando a los ojos y con movimientos lentos y serenos.
  • Intenta no adoptar la postura con los brazos cruzados, origina sensación de poca receptividad, bloqueo y resistencia. Además durante una negociación, este gesto se relaciona con estar a la defensiva y no de acuerdo con lo que se está hablando.
  • En caso de negociación intenta mostrar las palmas de las manos, esto expresará sinceridad yla sensación de ser honestos y no ocultar nada a nuestro interlocutor.

Estos son algunos aspectos relacionados con el lenguaje corporal que se pueden tener en cuenta a la hora de gestionar un equipo de fútbol, por supuesto existen una infinidad de ellas, pero sabiendo que la información es poder, el reconocer todas las señales que envían los jugadores en todo momento, puede ser una herramienta muy útil para conseguir nuestros objetivos. Acudiendo al sabio refranero popular, se puede decir que la cara es el espejo del alma.

Esperamos que el artículo haya sido de vuestro agrado y nos vemos en las próximas entregas.

Lectura de Partidos: el don del entrenador

Las funciones que tiene que realizar un entrenador de fútbol como parte de su trabajo diario son numerosas, desde planificar las sesiones de entrenamiento, hasta analizar al rival, pasando por tener una reunión personal con algún jugador que no está al nivel esperado.

Sin embargo hay una gran cantidad de expertos que definen, sin lugar a dudas, que la función más importante es la de la lectura de partidos. Para muchos de ellos es casi como tener un don, entendiendo don como la cualidad o habilidad “innata” que alguien posee. ¿Por qué se refieren a esta cualidad como un don y no como talento? Básicamente, las dos definiciones de los términos son similares, pero el don se identifica más con algo sobrenatural. Si se deja de lado la retórica, centrándonos en lo meramente técnico, podría decirse que esta cualidad de leer los partidos es muy difícil de entrenar y que solo con mucha dedicación y experiencia se puede lograr el control sobre estas situaciones. No obstante, se puede intentar seguir algunas pautas, las cuales se comentarán a continuación, para lograr este objetivo.

¿Cuáles son las características de la lectura de partidos?

Es necesario indicar que la lectura de partidos es algo subjetivo, es decir, no todos los entrenadores ven el mismo partido en el mismo momento y no todos prestan la misma atención a lo que está sucediendo. ¿Por qué pasa esto? Sencillamente porque la percepción es algo relativo, y las impresiones que cada entrenador se lleva de una acción y la importancia que tiene en ese momento depende de varios factores, como son los tácticos, físicos, técnicos y psicológicos, en concordancia con la experiencia con la que cada uno cuenta.

¿Por qué es tan importante la lectura de partidos?

Leer el juego no es más que intentar anticipar lo que va a suceder y tomar una buena decisión al respecto para sacar el mayor provecho de la situación y, por supuesto, obtener ventaja de ella.

Un ejemplo sencillo de una buena lectura de partido: hay un jugador con tarjeta amarilla cuya intensidad en las acciones defensivas es conocida, y hay un momento del partido en el que el desequilibrio de su equipo hace que este jugador esté participando mucho en esta fase del juego. Decidir cambiar al jugador de zona del campo o sustituirlo puede ser una buena decisión sobre el futuro del partido. Esto puede parecer sencillo, pero a veces es difícil de controlar, ya que el tiempo del que se dispone para tomar la decisión es mínimo.

La lectura de partidos tiene un sinfín de variables que pueden influir en la toma de decisiones, como son la experiencia, la capacidad de análisis, la predisposición, la acción, el acierto, etc. Todas estas variables hacen que no sea una tarea sencilla. El entrenador tiene que atender a multitud de variables y argumentos, como son:

  • El equipo rival en conjunto.
  • Su equipo propio.
  • Los jugadores rivales de forma individual.
  • Sus jugadores de forma individual.
  • Los jugadores por pares, jugador propio contra jugador rival.
  • Los jugadores por pares de su equipo propio, lateral propio conexión con extremo propio.
  • El otro entrenador

¿Es útil el análisis táctico del rival para la lectura del partido?

Los cuerpos técnicos utilizan cada vez más herramientas para poder analizar al rival. Un ejemplo de las últimas incorporaciones ha sido el Big Data. Sin alejarnos mucho de la pregunta del título, diríamos que si.

Es muy probable que muchos de los patrones estudiados en el informe del partido previo al nuestro se reproduzcan en el que vamos a jugar, ya que los elementos del juego que interactúan en el encuentro tienen las mismas características. Sabiendo que cabe la posibilidad de que se sustituyan elementos tácticos colectivos o jugadores que participen, es imposible cambiar todos los elementos y/o estructuras en el corto espacio de tiempo que conlleva un microciclo de trabajo semanal.

También cabe destacar que hay una serie de factores inciertos que son imposibles de predecir con antelación y que quizás podamos llegar a ver en algunos momentos antes de que sucedan. Ahí es donde estará la buena praxis del entrenador. Tenemos que tener claro que el plan de partido establecido nos ayudará a bajar ese nivel de incertidumbre, pero nunca eliminarla, por lo que la importancia de la lectura del juego, tanto del entrenador como del jugador, es fundamental para tener éxito en el partido.

La clave de la lectura del partido

La clave de la lectura del partido es realizarse cuestiones constantemente y comprobar que estamos tomando ventaja en todo momento. En una adaptación del análisis del equipo propio basado en Bauer y Ueberle (1992), estas podrían ser algunas de las preguntas que hay que hacerse cuando estamos en un partido y queremos leer que está pasando en el juego. De una forma general, y en los primero minutos, pueden ser:

  • ¿Ha alineado el rival a los jugadores que pensábamos?
  • ¿Sale con el sistema de juego que conocemos?
  • ¿Están sus jugadores en las posiciones analizadas?
  • ¿Están nuestros jugadores emparejados con los que teníamos previsto?
  • ¿Está el rival jugando con el modelo de juego habitual?

A medida que va avanzando el partido, podemos comprobar si:

  • ¿Están los jugadores en un estado físico óptimo?
  • ¿Estamos organizados tácticamente como se había establecido en el plan de partido?
  • ¿Está funcionando el plan de partido?

En una verificación de que todo va bien, hay que cuestionarse:

  • ¿Hace falta modificar algo para mejorar lo que está sucediendo?
  • ¿Hay que hacer algo en el descanso?

Tras haber realizado algún cambio táctico o de jugador, se debe pensar:

  • ¿Ha tenido lugar la mejora que esperábamos con el cambio realizado?
  • ¿Ha cambiado el rival algo en los últimos minutos?

De una forma especifica y profundizando mucho más en la táctica, se puede relativizar sobre:

  • ¿Qué está realizando el rival, a grandes rasgos, en las diferentes fases del juego como son ataque, defensa, transición y acciones a balón parado?
  • Dentro del ataque, ¿está realizando juego directo o combinado?¿Los pases son en largo o se asocian en corto?¿En qué zonas y carriles del campo suelen combinar?¿Prefieren avanzar por las zonas centrales o por los carriles exteriores?¿Tiene la iniciativa del juego o prefiere esperar al error del rival?¿Qué profundidad y amplitud tienen en el juego?
  • Dentro de la defensa, ¿prefiere presionar o replegarse?¿Utiliza la regla del fuera de juego?¿Realiza marcajes individuales, en zona o de forma mixta?
  • En las transiciones ofensivas, una vez que recuperan el balón, ¿suelen pasar a contraataque o a un ataque posicional? ¿Lo hacen con envíos en largo o pases cortos?¿Repiten pases en la misma zona de recuperación o cambio el juego?
  • En las transiciones defensivas, después de la pérdida de balón, ¿suelen presionar o se repliegan? ¿Cuántos jugadores actúan en estas acciones?¿En qué parte del campo lo suelen hacer?¿Dónde y cómo se posicionan?
  • Con respecto a las acciones a balón parado en ataque y defensa, ¿cómo defienden?¿Están concentrados o dispersos?¿Tienen ABP en ataque preparadas o siempre repiten las mismas?
  • Con respecto a los jugadores rivales, ¿cuáles están siendo los más participativos?¿Quiénes están teniendo más aciertos y cuales más errores?¿Cuáles son los puntos débiles y los puntos fuertes de cada jugador?¿Son experimentados?¿Se ayudan y motivan entre ellos o dependen mucho de las instrucciones del entrenador?
  • Sobre el entrenador, ¿cómo influye en el equipo?¿Qué tipo de entrenador es?¿Se muestra organizador, con mando directo, reflexivo, etc?

Toda esta batería de preguntas que puede hacerse un entrenador durante un partido, puede ser ampliada hasta un número infinito de ellas, es más, como consejo para aquellos entrenadores que están empezando o quieren mejorar en este aspecto, pueden llevarse al banquillo una hoja de papel con el registro de todas las preguntas que crean necesarias para una buena interpretación del juego.

Y tú… ¿cómo lees los partidos?

Referencias

A. Armando Anaya H. “Análisis y Lectura de Partidos” Colección Cuadernillos Didácticos.

Claves para el liderazgo del entrenador

Serlo o no serlo, esa es la cuestión. Cuando se piensa en la figura del entrenador, siempre se le presupone esa capacidad de serlo. Pero, ¿es eso cierto? Existe un dicho popular que dice: “te reciben como te presentas y te despiden como te mereces”. Con esto queremos decir que, cuando un entrenador llega nuevo a un equipo de fútbol, quizás esa capacidad de liderazgo se le presuponga, pero luego será a lo largo del día a día, con su comportamiento y sus actos, lo que le hará ganarse la confianza de sus jugadores para serlo y, sobre todo y más importante, para que el grupo crea en él.

¿En qué se basa un buen líder para serlo?¿En temas motivaciones o en los resultados que obtenga con el grupo?

El liderazgo es un tema bastante tratado en nuestra sociedad, no solo en el ámbito deportivo, sino también empresarial y otros campos. En primer lugar, debemos tener bien claro el significado de la palabra “liderazgo”, ya que son muchas las definiciones que existen sobre este término. Una de las que tiene aplicación en fútbol, lo define como “un conjunto de habilidades, que en este caso tiene el entrenador, que sirven para influenciar en la manera de pensar o en la manera de actuar de los jugadores de su plantilla”. Esto no significa que haga cambiar de opinión a sus jugadores mediante la obligación, sino todo lo contrario, el líder tiene como una de sus virtudes, tomar la iniciativa con fórmulas innovadoras y trabajar en equipo aunque, en última instancia, él sea el que tenga la última palabra. Un líder debe establecer una buena comunicación entre todos los integrantes del cuerpo técnico y cada uno de los jugadores de la plantilla, mejorando la capacidad de integración de todos los miembros con el fin principal de lograr las metas y objetivos comunes.

Todo líder reúne una serie de habilidades que deben tenerse en cuenta, ya que cuantas más tenga, más fácil será que consiga dicho status.

  1. Dar ejemplo, ya que es la mejor forma de enseñar a los que te rodean.
  2. Saber adaptarse y analizar si se están haciendo las cosas tal y cómo se esperaban.
  3. Siempre debe ser positivo, ya que así le será más fácil resolver las situaciones en momentos de crisis.
  4. No mentir e ir siempre con la verdad por delante, ser honesto aunque a veces moleste o incomode a ciertas personas de su entorno. Cuando el jugador se dé cuenta que el entrenador siempre va de frente, nunca pondrá en tela de juicio sus palabras o decisiones.
  5. No quererlo hacer todo él, debe saber delegar en su cuerpo técnico para que de esa manera, todos se impliquen y se sientan importantes. Intentar descubrir el talento que tienen los demás miembros de tu círculo e intentar potenciarlos.
  6. Que exista el diálogo, la comunicación entre todos. Siempre hay que conversar sobre los temas de actualidad que aparezcan relacionados con el equipo. De no hacerlo, se puede generar mal ambiente y suposiciones que llevan al fracaso del grupo. El entrenador debe dedicar tiempo a charlar con los jugadores y con los miembros del cuerpo técnico, de esta manera, sabrá de sus inquietudes y llegará a conocerlos mejor.
  7. Motivar a todos los integrantes del equipo y transmitir ganas e ilusión. Así se trabaja mucho mejor y la consecución de los objetivos se hace más amena.
  8. Ser realista a la hora de marcar objetivos que estén al alcance del grupo y, a ser posible, a corto plazo. Para nada sirve crear falsas expectativas si se sabe de antemano que no se van a cumplir o son casi imposibles. Los objetivos se deben supervisar continuamente, ya sean estos a corto, medio o largo plazo.
  9. Incentivar al jugador cuando hace las cosas bien, aunque sean pequeños detalles, y saber motivarlo cuando no sea así, para que siempre se sienta querido y respetado por el entrenador. A lo largo de una temporada, con tantas competiciones y partidos en juego, todos los jugadores van a participar irremediablemente. Por lo tanto, cuanto más partícipes del proyecto se sientan y crean en el entrenador, más fácil será conseguir los objetivos del grupo.
  10. Los jugadores deben ver al entrenador como un guía más que como a un jefe, sobre todo a la hora de dar órdenes.
  11. Tener siempre una posición neutral, evitando así los favoritismo e intentar siempre tratar por igual a todos los jugadores.
  12. La presencia, ésta es una cualidad de compostura, es el aspecto externo que se transmite a los demás. Cuanto mejor sea la presencia del entrenador, más fácil será llegar a los demás porque suele crear admiración o entusiasmo en ellos.

Todas estas habilidades mencionadas anteriormente se pueden adquirir en caso de no tenerlas y para ello, es importante generar unos hábitos que ayudarán a llevarlas a cabo.

Pero a lo largo del tiempo, también se han ido instaurando muchos mitos con respecto a la forma correcta de liderar. Los mitos más difundidos y más populares son los que vamos a describir a continuación, es bueno saber de ellos para evitar caer en los mismos.

  1. Todos los entrenadores son líderes. Creemos que con todo lo expuesto anteriormente, esta afirmación ha quedado más que desmentida.
  2. El líder nace, no se hace. Se ha podido demostrar que no son suficiente las capacidades innatas para liderar, también hay que saberlas usar en cada momento y para eso intervienen otros factores aprendidos.
  3. Un líder siempre debe mandar. Aunque él tenga la última palabra, un buen líder debe consensuar con sus colaboradores antes de tomar la decisión definitiva. No vale la imposición como vía unilateral. Debe estar respaldado por su cuerpo de trabajo y como mínimo, haberlo debatido antes de actuar. 

A lo largo de este artículo, se han visto todas aquellas características y virtudes que hacen que un entrenador se convierta en líder. Por encima de todo, para que un entrenador sea líder, el jugador tiene que creer en él y para ello debe observar que no solo domina la materia que expone y que da resultado en el terreno de juego, sino que, además, asume su parte de responsabilidad cuando se equivoca o no salen las cosas como se esperaban. El líder asume la derrota como suya y reparte elogios en la victoria.

Se finaliza este artÍculo con algunas frases célebres sobre la figura del líder y deseando que todo lo expuesto haya sido de vuestro agrado.

Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe, cuando el trabajo está hecho y los objetivos cumplidos, ellos dirán: lo hicimos entre todos”.Filósofo Chino.

“Un líder es un negociador de esperanzas”. Napoleón Bonaparte.

“Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que pasen, mientras que otras hacen que sucedan”. Michael Jordan.

“El liderazgo es la capacidad de transformar la visión en realidad”. Warren Bennis.